Este miércoles en medio del aplauso de los espectadores, se inicio la demolición de la casa de Cleveland donde tres mujeres fueron mantenidas cautivas y violadas a lo largo de una década.
Dicha demolición forma parte del un acuerdo que salvó a Ariel Castro de una posible sentencia de muerte. La semana pasada fue sentenciado a prisión perpetua más mil años.
Una de las mujeres que estuvieron prisioneras allí, Michelle Knight, se presentó en el lugar el miércoles por la mañana antes del comienzo del trabajo. Formuló una breve declaración y soltó globos al aire.
Por su parte Katie Mae Brown, de 62 años, ex residente de la misma calle, dijo que la demolición de la casa era importante para el vecindario a fin de demostrar “que el monstruo está detrás de las rejas y nunca saldrá en libertad”.
A su vez el fiscal del condado de Cuyahoga, Tim McGinty, dijo que las dos casas a la izquierda de la de Castro también serán demolidas para establecer un parque o lo que decidan los residentes.
Los fiscales dijeron que Castro lloró cuando firmó la cesión del título de la casa y mencionó que tuvo allí “muchos momentos felices” con las mujeres. Comentaron que esa declaración era una muestra de la personalidad “distorsionada y retorcida” del condenado.
El miércoles, McGinty lo calificó de “ser maligno”.
Miembros de la familia, incluso su hijo Anthony Castro, fueron a la casa el lunes para recoger objetos personales, inclusive viejas fotografías, guitarras y bicicletas.
Los familiares dijeron que la demolición de la casa era parte del proceso de recuperación. “Es triste pero es necesario para que sigamos adelante”, dijo Anthony Castro a WKYC-TV.
Las tres víctimas desaparecieron sucesivamente entre 2002 y 2004 cuando tenían 14, 16 y 20 años. Las tres aceptaron que Castro las llevara en su automóvil y fueron tomadas cautivas.
Escaparon el 6 de mayo cuando Amanda Berry, de 27 años, logró romper parte de una puerta y pidió ayuda a gritos a los vecinos. Castro fue arrestado esa misma tarde.
