¿Declinará?
Luis Felipe Bravo Mena no le hace honor a su apellido paterno; es tímido y asustadizo. Para colmo, como todos los políticos, suele mentir. Muestra no sólo un temeroso arranque de campaña, sino una serie de ofrecimientos falsos. Dice, tratando de convencerse a sí mismo, que en su vocabulario no existe la palabra “declinar”.
Pero ni Gustavo Madero ni Felipe Calderón parecen muy convencidos de sus posibilidades de triunfo. Ellos apostaron a que de nuevo podrían ir con el PRD en alianza contra el PRI para disimular su fracaso. No contaron, claro, con la conducta cambiante de Andrés Manuel López Obrador y menos con la lealtad de Alejandro Encinas a su caudillo. Así que ahora el PAN da tumbos por el Estado de México. Hasta hoy, las encuestas le dan una ventaja enorme al priísta Eruviel Avila.
Encinas ya compitió para ser gobernador de dicha entidad; perdió. Pero eso no es grave, lo que importa es que se trata de un hombre que ha mentido con facilidad. ¿Realmente tiene el requisito de la residencia? No. Lo sabe él quien ha hecho la mayor parte de su carrera en el Distrito Federal y quien agredió a los capitalinos con un plantón de medio año en Reforma. ¿Es un hombre impoluto, mientras que Enrique Peña Nieto (su principal obsesión) obedece los dictados de Carlos Salinas y Televisa como afirman los que dicen conocer a fondo la realidad nacional? Lo primero es fácil deshacerlo al recordar que fue defensor y encubridor de un diputado vinculado al narcotráfico, hoy prófugo, y por cierto medio hermano del gobernador de Michoacán.
A mí no me consta que Calderón sea un borracho perdido como afirman sus eventuales aliados del PRD y PT, nunca he bebido con él ni lo he visto trastabillando, del mismo modo que desconozco los vínculos entre el gobernador del Estado de México con Televisa y Salinas, a quien culpan de todos los males de México y del planeta.
Guiado por las encuestas, veo que Peña Nieto tiene mayores posibilidades que sus rivales. Es todo. Por el PAN, ni candidato hay, y por el PRD hay dos que compiten en un torneo de mentiras. Veremos qué hacen y dicen, si hay debate entre ambos o qué sucederá si el PRD opta por Marcelo Ebrard. ¿López Obrador se retirará? Claro que no, será candidato, ya lo es, por el Partido del Trabajo.
Para Calderón, el Estado de México es clave, así que a fin de cuentas optará por dejar a su suerte a Bravo Mena, lo mandará a otra tarea diplomática como premio y hará que los panistas mexiquenses voten por el partido y el candidato, Encinas, que los desprecia. Basta escuchar a López Obrador para confirmar la aseveración.
De cualquier forma, pasando o no por el ridículo de Bravo Mena, según la información actual, Eruviel Avila, puede ganar sobre ambas formaciones. El resto se llevará a efecto de otra forma, aquí sí no hay posibilidades de unión. En las elecciones presidenciales los partidos no piensan en una alianza. Pero sí es verdad que Calderón comienza a buscar la posibilidad de un candidato externo (que no ciudadano) para impedir que el PRI regrese a la casona presidencial y de este modo se convierta en el Zedillo panista.
Para su desgracia, Bravo Mena es un peón en manos de Calderón y Madero, quienes ya piensan en sacrificarlo a pesar del entusiasmo que despliega en su campaña y que carece de respuesta.
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