Lo que está en juego
El fin de semana pasado viajé a la capital del Estado de México. Me llamó la atención que en ambas orillas de la autopista México-Toluca había una serie de postes de gran dimensión que soportaban los espectaculares del candidato del PRI al gobierno del Estado, y junto a los postes, montículos de tierra recién removida.
El exorbitante número de espectaculares del designado por el Grupo Atlacomulco, no Enrique Peña, no es inusual, siempre han querido ganar elecciones a través del dinero, sea del erario público o de fuentes injustificadas.
El ofensivo gasto electoral que el PRI y el gobierno estatal está poniendo en práctica corresponde a quienes tuvieron como maestro al “profesor” Carlos Hank González, quien en la siguiente frase resume su visión del ejercicio del poder: “Un político pobre es un pobre político”. El bastión de lo más corrupto del viejo sistema, se ha defendido con todos los medios a su alcance, de la democratización derivada de la transición que se inició a finales del siglo pasado.
Su fuerza no fue capaz de resistir la pérdida de importantes municipios como Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec entre otros, a manos de los partidos de oposición de aquel momento, principalmente el PAN. Y parecía que esas derrotas en las urnas representaban las primera piezas necesarias para la salida del PRI del gobierno estatal. Pero sucedió algo previsible. La capacidad de corrupción del grupo formado por los Del Mazo, Montiel, Chuayfett y compañía, infiltró en muchos de estos municipios a la oposición. Esta infiltración no sólo de personas, sino de prácticas antidemocráticas hizo que bastiones como el famoso cinturón azul, se perdiera por malos gobiernos y gobernantes decepcionantes en más de un sentido.
Los mexiquenses tienen ahora la cita a las urnas para elegir al sucesor del gobernador cuyo único mérito ha sido ser atrapado por Televisa, situación conveniente para ambos. ¿Qué está en juego? Otra oportunidad histórica para democratizar este rincón de México. Y sí, hay que decirlo con todas sus letras, que gane otro partido distinto al PRI en el Estado de México es oxígeno puro para el sistema político del país.
Simplemente hay que recordar que la riqueza del Estado de México se esta utilizando y, por lo tanto, prostituyendo para evitar que en la Cámara de Diputados avance la reforma política aprobada por el Senado.
¿Que tendrá efectos la elección de este 2011 en la presidencial de 2012? Sí los tendrá, pero no serán definitorios. Peña Nieto y el PRI obtuvieron la victoria en el 2005, para perder humillantemente un año después. Largo camino queda para la consolidación de la transición mexicana y, sin duda, la aduana del Estado de México tendrá que superarse, tarde o temprano.

