Reflexión social

Francisco Javier Estrada

La historia de la humanidad es la lucha por que el hombre y la mujer tengan las más importantes necesidades a su disposición, porque las mismas, desde la época de las cavernas, sean su sustento y la posibilidad de realizar siglo tras siglo otras opciones que le elevaran intelectual, creativa y democráticamente. Tal hecho no ha sido posible conseguir, a lo largo de miles de años sigue siendo la principal deuda que el hombre no ha logrado tener en su existencia terrenal.

Vivienda, vestido y comida son tres opciones de sobrevivencia que el ser humano ha venido trajinando, llevando a situaciones de genocidio que debiera avergonzarnos a todos, porque con toda la inteligencia que decimos tener, frente a las demás especies animales, el ciudadano del siglo XXI vive en la miseria extrema, sin los componentes que le den la posibilidad de ser felices. Al revisar la realidad mundial, y en particular la de México, resulta que podemos señalar que estamos reprobados en la solidaridad que debiéramos tener para con aquéllos que no tienen ni vivienda, vestido y comida, de poco sirve que pasen los gobiernos y señalen que es necesario proponer nuevas políticas de empleo, si los resultados son cada vez más desalentadores.

En ello, la clase política es la más reprobada, pues a lo largo de la historia se puede ver que poco han hecho por alcanzar, en el caso de México, por que no sean 53 millones de pobres en el país, que no gozan de esos tres sustentos en que debiera fincarse una democracia de hombres libres. La democracia mexicana, si existe, debiera demostrar los mayores esfuerzos con estos ciudadanos que día con día penan por lograr lo suficiente para su familia. Ya no en contar con casa propia, o un vestido que le de presentación de limpieza dentro de su humildad, sino conseguir para el día el alimento que llevar a su boca. México es un país reprobado porque no hemos logrado, comandados por la clase política, alcanzar el bienestar social para los 118 millones de mexicanos que somos.

Si queremos ser otro país, es necesario que la clase política que ha gobernado los últimos 80 años revise sus actos y comprenda que este país no soporta más la pobreza tan extendida en todo nuestro territorio nacional, cosa que reconocen propios y extraños.