A contracorriente

Al PRI se le olvidó

René Avilés Fabila

Con frecuencia, si en un país un partido político obtiene una cómoda ventaja para ganar la presidencia, es posible pensar que en la capital ese partido está en posibilidades de ganar. En México no es así. En el DF el PRI no existe, al PRI se le olvidó. El PAN algo trató de hacer para mantener su presencia, pero el desprestigio de dos sexenios gobernados por Vicente Fox y Felipe Calderón ahuyentaron hasta a los propios militantes. El PRD mantuvo su poder en la capital, es suya.

A estas alturas, no hay capitalino, por perredista o simpatizantes del experredista y antes expriista Andrés Manuel López Obrador, que ignore los altos niveles de corrupción y de ineficacia. Por todos lados hay graves problemas: en Coyoacán, Tlalpan, Miguel Hidalgo, Iztapalapa… Los capitalinos están al borde del hartazgo. Pero ¿hacia dónde ver, por quién votar, si no hay dirigentes de calidad y con programas de gobierno, sensatos y decentes?

Alguna vez, a un dirigente priista le pregunté en mi calidad de periodista por qué habían perdido de esa forma apabullante el DF. Me dio una larga explicación que no correspondía a la realidad. Soy capitalino y recorro diariamente sus calles y hablo con profesores y estudiantes universitarios y platico con taxistas y usuarios del Metro, y aunque se quejan del PRD amargamente, no ven otro partido capaz de representarlos. El PRI sigue padeciendo un grave desprestigio histórico que se pudo observar por ser el asiento de los poderes y porque siempre fue una urbe maltratada.

Miguel Ángel Mancera es un buen gobernante, es cierto, sin duda el mejor que ha tenido la capital en el largo periodo perredista, goza de excelente prestigio y de un amplio respeto hasta de sus adversarios, pero no así los delegados y las tribus que se reparten el territorio urbano. A cambio, el PRI supone que basta con la presidencia de la república, algo que no comparte el priismo capitalino. Tan no tenía deseos de triunfar en el DF, que mandó a una dinosauria como Beatriz Paredes: su campaña fue un prodigio de tedio y lugares comunes. Contrastaba con el brillo chispeante de Mancera.

Ahora los problemas se agudizarán con la polémica desatada violentamente por el PRD y AMLO; sin embargo, pocos ven al PRI capitalino. Allá ellos. A pesar del desprestigio perredista, volverán a triunfar. Los ciudadanos se han visto obligados a salir a las calles, a contratar agencias informativas en busca de respaldo, han hecho plantones para evitar los atracos en Tlalpan o en Coyoacán. Ningún priista se acerca a brindarles apoyo, si acaso algún panista hábil que quiere ser delegado o legislador. En esta situación, el PRD seguirá manipulando y saqueando el DF, su única joya o mina de oro. Los capitalinos requieren contrapesos al PRD. Sólo esperemos que de recuperar el PRI algunas delegaciones, no actúen como lo hicieron Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, cuando comandaban el DF: autoritariamente.

 

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