PALABRAS MAYORES

Reforma energética

Carlos E. Urdiales Villaseñor

El discurso central con el que se pretende conseguir una reforma en materia energética se ha partido en tres. El que dice que se puede hacer más; el que considera que lo propuesto por Enrique Peña Nieto, poseído por el espíritu del general Cárdenas, es lo factible, y el tercero, que dice que las modificaciones constitucionales son innecesarias por peligrosas. Hay un cuarto protagonista a nivel de cancha que no hace discurso, simplemente apuesta a la plaza llena de mantas y matracas que claman por la soberanía, contra el imperio y repudian la colonización española.

 

Pero al menos en el arranque de la batalla se percibe más o menos una articulación oficial, con el presidente, secretarios, director de Pemex y presidente de partido subidos en el mismo tren, a veces reactivos, otras queriendo imponer interlocutores a quienes se dejen, pero sin choques internos frontales, monitorean y salen a responder, que si consulta sí, que si no; que si a la calle, que si no. Pero el discurso… es uno.

 

Por el lado panista el tema camina más parejo, quieren condicionar su apoyo a la reforma y asumir parte del costo político a cambio de ganar terreno en la reforma política. Lo mismo calderonistas que maderistas que demás fauna de la onda grupera azul. Pero el discurso es uno.

 

Y en el flanco izquierdo-progresista-legítimo parten del no común, casi genealógico. Luego vienen los matices, el del ingeniero Cárdenas, la consulta al pueblo petrolero que no se equivoca (premisa que no tiene sustento racional), y la otra que es bloquear para impedir que luego privaticen la UNAM (que ha de ser apetecible negocio, por las cuotas que cobra, ¿no?) y después otras instituciones nacidas en regímenes priistas del periodo clásico, pero adoptadas y custodiadas por el neo-progresismo-hipster. Paradojas esquizofrénicas. Y se alinean al mismo discurso.

 

La batalla de los acompañamientos y los linchamientos. Las redes sociales prestas siempre a la turba anónima, a la bravuconada distante, a la intolerancia floreciente en cada vendepatriahijodetu… suministrados en creativos #hashtags. Ni a diálogos de sordos llegan, queda en gritería de plaza virtual, en porras bravas de estadios y estadíos irracionales, pero emotivos. Y el discurso continúa imperando. Consultas a modo con respuestas tan obvias que se pueden ahorrar el gasto de aplicarlas.

 

Serán los partidos y el gobierno quienes decidan el tipo y alcance de reforma. Pero pensar que nada debe cambiar para alterar los resultados de siempre es una tontería. Si argumentan que Pemex va tan bien y gana tanto, olvidan que esas utilidades las entrega al 97% a la Secretaría de Hacienda, que gastamos en subsidios, que importamos gasolinas, que somos ineficientes en más de un caso y muy buenos en otros, pero entonces, ¿así lo dejamos? Ése sigue siendo el discurso para el debate, con sus variantes, pero es el mismo. Ahí han ganado.

 

@CarlosUrdiales