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Primer informe de Peña Nieto

Alejandro Zapata Pergordo

De acuerdo con la obligación constitucional establecida en el artículo 69, el presidente Enrique Peña Nieto debe presentar el próximo día primero de septiembre, ante el Congreso de la Unión el acostumbrado informe anual, sobre el estado general que guarda la administración pública del país.

Pues bien, en unos cuantos días estaremos escuchando los resultados de nueve meses de la gestión presidencial de Peña Nieto. Llego el plazo constitucional bajo condiciones poco favorables para el país, quizás ésa fue una de las razones por las que decide no asistir al Congreso, mediante un boletín de la oficina de Comunicación Social de Presidencia, señalan que dará un mensaje a la nación en el Campo Marte y enviará por escrito su informe.

Es difícil, dadas las circunstancias, echar las campanas al vuelo. Estos primeros meses de la administración no han presentado los resultados esperados, por el contrario, los focos amarillos se han encendido. Sin duda existen logros destacables, como la detención de importantes capos de la delincuencia organizada, sin embargo, se han opacado con la liberación de Florence Cassez y muchos más hasta llegar a la de Caro Quintero.

En el rubro de democracia, los gobernadores trogloditas se sirvieron con la cuchara grande, hicieron de las suyas, el caso más evidente fue en Veracruz, donde funcionarios estatales se coludieron utilizando programas sociales a fin de cooptar votos, lo que obligó a Peña a suscribir el adendum del Pacto por México.

La inseguridad continúa en su apogeo, con ejecuciones y desaparecidos. El proyecto de la gendarmería sólo ha quedado en el discurso igual que el mando único, los índices delictivos no han bajado.

La parte económica, según los pronósticos para este año, será un desastre, de una expectativa de crecimiento del 3.5 del PIB, ahora se espera alrededor del 1.5, es decir dos puntos porcentuales menos de lo esperado. La tasa de desempleo se ha incrementado y la balanza comercial muestra un considerable déficit.

La apuesta queda en presentar resultados en los programas sociales, aunque tampoco se ha visto un panorama de transformación sustancial, únicamente un gran despliegue mediático en la Cruzada contra el hambre.

Por otra parte, las encuestas revelan una gran polarización de la sociedad, donde prácticamente existe un empate entre la aceptación de la administración peñista y la desaprobación de la misma. Los resultados de estas mediciones son preocupantes, pues los niveles de rechazo son elevados.

Lo rescatable ha sido la apertura al diálogo y el entendimiento, lo que dio pauta a la suscripción del Pacto por México, que ha facilitado la construcción de acuerdos y abona a la gobernabilidad.

En un balance objetivo, las expectativas estuvieron muy por encima de la realidad, sin embargo, los informes deben ser un corte de caja, esperamos corrección en el rumbo, aceptar los errores y dar golpe de timón.