Ricardo Muñoz Munguía
La poesía se planta como una posibilidad real de inyectar cierta dosis contra la violencia. Esta postura optimista se deja escuchar en buena medida entre los hacedores del género literario. Y en éste, nuestro México, toda celebración a favor de la literatura y el arte es plausible. Más aún cuando se le brinda un verdadero apoyo para su desarrollo y promoción, como es el caso del reciente Encuentro Internacional de Poesía Manuel Acuña 2013, llevado a cabo del 27 al 29 de agosto en Saltillo y el 30 en Torreón. El Gobierno del Estado de Coahuila, a través de su Secretaría de Cultura, celebrarán a lo largo de este año el 140 aniversario luctuoso del poeta Manuel Acuña. Un poeta que, en palabras de Homero Aridjis, fue en su tiempo “un poeta popular, en el buen sentido de la palabra (…), un poeta que maravilla que se rehabilite, que se resucite, porque Manuel Acuña es un poeta de puro sentimiento”.
La celebración poética reunió a más de cuarenta escritores tanto del país como de diversos puntos del mundo y, por supuesto, también estuvieron poetas coahuilenses. Después de la inauguración, Marco Antonio Campos dictó la conferencia magistral “Manuel Acuña: La verdadera raíz es el dolor”, en la que al inicio el escritor puso el dedo sobre el tema de la casa donde vivió Acuña, la que está abandonada desde hace diez años. En las mesas de poesía estuvieron la española Olvido García Valdés, Julián Herbert, Francisco Hernández, el peruano Rodolfo Hinostroza, Luis Jorge Boone, José Ángel Leyva, Eduardo Casar, Hernán Bravo Varela, Julio César Félix, León Plascencia Ñol, entre varios más. También se presentaron mesas temáticas sobre la edición de la poesía y la traducción poética, en las que participaron Minerva Margarita Villarreal, el italiano Emilio Coco, Blanca Luz Pulido, José María Espinasa, el cubano José Kozer, el portugués Nuno Júdice, el español Miguel Casado, entre otros.
El valor de la poesía, su peso, se mide por la estética de la palabra, la que ennoblece y engrandece la condición humana. Y sobre ese valor el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, subrayó la importancia de la cultura en la sociedad. El escritor Homero Aridjis mostró su gusto porque “en una ciudad castigada por la violencia vale mucho la pena conmemorar a su poeta: Manuel Acuña” y reafirmó su postura: “contra la violencia, hay que levantar un muro de poesía”. También retomamos las palabras que Francisco Hernández le dijo a Sylvia Georgina Estrada, quien entrevistó al poeta para el diario Zócalo, de Saltillo: “La poesía hace que uno mismo tenga una razón para vivir”. El poeta portugués Nuno Júdice también opinó: “La poesía es un género literario en que la vida está muy presente, y escuchar poesía es un buen recurso para ir en contra de todo lo negativo”, además que se dijo sorprendido por la enorme cantidad de personas que asistieron a este Encuentro de Poesía y el entusiasmo con que se recibe a la poesía en Saltillo. Entusiasmo al que le debemos agregar sorpresa, pues los jóvenes, quienes eran la mayoría, se vieron atrapados tanto por la ponencia como por escuchar poesía. He ahí la importancia de continuar con este Encuentro y de promover que se dé en otros estados, porque no se trata de un lujo, es una necesidad.
Manuel Acuña, ahora sí, deja con todo el peso de su apellido una excelente oportunidad para la festividad de la poesía. Seguramente también se debe estar pensando en la memoria de este maravilloso Encuentro, del que estaremos muy pendientes.
Sin duda, esta celebración poética, es una importante corriente de agua entre los pies de la violencia, y es una real oportunidad de desvelar ante la gente que la poesía es parte de la vida misma, que ronda entre nosotros, como lo dijo la directora del Encuentro Internacional de Poesía Manuel Acuña 2013, Marianne Toussaint, “la gente habla con metáforas maravillosas y no se da cuenta”.
