GARBANZOS DE A LIBRO

Ana María Matute

Marco Aurelio Carballo

Habla Ana María Matute, escritora española, quien ocupa la silla K de la Real Academia Española; es la tercera mujer en ganar el Premio Cervantes y también obtuvo los premios Planeta y el Nacional de Literatura:

Siempre he sido de izquierdas, pero no comprometida con ningún partido. A lo que aspiro es al deseo de justicia y a que no me engañen. Ingenua e inocente soy, pero tonta, no. Desgraciadamente sigo siendo inocente. Me la dan con queso cada día. Haber dicho que perdí la inocencia a la edad adecuada es una mera frase. Cuando te dicen que los reyes magos son los padres. Yo me puse a llorar. Creía a eso y cuando supe la verdad a los once años me puse a llorar. Perdí todavía más la inocencia cuando me di cuenta de que el rey mago era yo.

La salud: Lo malo es que la estoy pasando mal por los vértigos. No se lo deseo a nadie. Bueno, a algunos quizá sí. No me caigo por voluntad. Pero la cabeza me funciona: la tengo tan mal como siempre.

La escritura: No, no se puede revelar de qué se tratan los libros. Se lo he contado un poco a mi editor, pero no mucho porque eso le perjudica. Aborda una confabulación de muchas cosas, que desemboca en la revolución, que es la historia. Una tontería esto que acabo de decir. La vida: He tenido una vida muy interesante, un poco mejor que la de todo el mundo.  He viajado mucho. Sobre todo con mi segundo marido.

Dos maridos: El malo: muy culto, muy atractivo, pero muy conflictivo. Me hizo mucho daño. Un vago y un borracho tremendo. Bueno, a lo borracho no le doy demasiada importancia. No hay cosa que más me guste que un gin tonic. Aunque mi hijo me vigila. El bueno: Era francés. No, no era enamoradiza. Aunque tuve muchos novios porque yo era bastante monilla. Yo lo que fui  siempre es una enamorada de los cuentos y de las leyendas. De ahí mi fascinación por la edad media.

La felicidad: ¿Qué es la felicidad? Son momentos. Lo que no existe, creo, es la desgracia continuada. Pero la felicidad intensa, como la que yo he vivido, ¿todo el rato así? No podría soportarla.

Vietnam: En Estados Unidos perdieron la inocencia a lo bestia con la guerra de Vietnam. La niñez: De pequeña yo veía cosas extrañas, estatuas que se movían. Yo sufría tartamudez porque mi madre era muy severa.

Los padres: Cuando mi madre me hablaba yo temblaba. En cambio, mi padre era un remanso.

La entrevista se publicó en El País.