Sara Rosalía
El próximo jueves 26 de septiembre la Academia Mexicana de la Lengua rendirá un homenaje a Miguel Capistrán. La cita es a las 19 horas en la Sala Ponce. Ahí estaremos sus amigos, encabezados por Stasia de la Garza, directora de Literatura del INBA, un verdadero ángel (talismán de la suerte) para el propio Miguel. En primera fila, su sobrino y sus hermanas, Paca y Julia. Como sabe el lector, Miguel fue el gran editor de la obra de los Contemporáneos. Editó y depuró, junto con Luis Mario Schneider y Alí Chumacero, la Obra completa (poesía, teatro y ensayo) de Xavier Villaurrutia.
De este autor y de Celestino Gorostiza rescató Upa y Apa, obra teatral propuesta por el gobierno de Lázaro Cárdenas para contrarrestar la campaña contra México por la expropiación petrolera. Los célebres británicos Evelyn Waugh (con Robo al amparo de la ley) y Graham Greeen con El poder y la gloria (basado en el reportaje Caminos sin ley) habían participado con sus libros para desprestigiar a México y el país contestó con Upa y Apa, que en Nueva York se estrenó con el nombre de Mosaico Mexicano.
Recuperó la prosa de José Gorostiza que editó, primero, en la Editorial de Guanajuato, textos que se sumaron a la edición de las obras completas de Gorostiza, con prólogo de Jaime Labastida, poeta y Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua.
Curiosamente, Miguel fue ayudante, (ahora al modo de Hollywood se dice asistente) de Salvador Novo y lo vi muy cerca de Jaime Torres Bodet, pero, o al menos lo ignoro, no sé que haya rescatado sus textos, por más que localizó varios a petición de sus autores.
Tal vez, el trabajo mayor de Miguel fue el rescate (tres tomos en la edición de la UNAM) del también veracruzano, (ambos de Córdoba) Jorge Cuesta, investigación que lo alejó de su carrera original, Arquitectura, y lo decidió a dedicarse a las letras y al estudio de una generación, Los Contemporáneos.
Los aniversarios por venir
El año que entra, 2014, está más que lleno de aniversarios y todos de lujo. Imagínese se cumplen 50 años que contamos con el edificio del Museo Nacional de Antropología e Historia con el famoso “paraguas” ideado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Uno de los museos más hermosos del mundo y por su acervo, que incluye la Coatlicue, la Piedra del Sol o la de Tizoc, por mencionar sólo la sala mexica, equiparable al Museo del Cairo o el de Pérgamo (con las puertas de Babilonia en su haber) de Berlín. También vamos a celebrar los 50 años del Museo de Arte Moderno, cuya imagen es el cuadro Las dos Fridas, y que en su interior demuestra que en cultura sí somos primer mundo y no sólo por los vestigios prehispánicos, sino por el arte del siglo XX. (Por cierto, durante años la directora fue Carmen Marín, esposa de Octavio G. Barreda, uno de los Contemporáneos, la generación que mencionábamos en líneas anteriores. Doña Carmen Marín era hermana de Lupe, otra de las famosas esposas de Diego Rivera y abuela de Andrés Barreda, uno de los científicos sociales consentidos de esta columna y a quien ya tenemos emplazado para que hable sobre el tema.
Por si fuera poco, en 2014, se cumple el centenario de José Revueltas, mi escritor preferido. También se cumplen 100 años del nacimiento de Efraín Huerta y de Octavio Paz. El homenaje a Paz se los vamos a dejar al gobierno de México y a los pacistas de Letras Libres, vale decir Enrique Krauze y cía. El de Efraín ya lo está preparando David Huerta, junto con otros entusiastas profesores de la Facultad de Filosofía y Letras.
