Roberto García Bonilla

Marco Aurelio Carballo

En un ensayo, Roberto García Bonilla deja entrever que cada vez se hacen mejores ediciones de la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo, y de su libro de cuentos El Llano en llamas. Los hay con erratas y cosas peores, no obstante las ediciones supervisadas y acaso aprobadas por el propio Rulfo. El ensayista cita, por ejemplo, una reunión en 1979 del escritor con el gerente de producción del Fondo de Cultura Económica, Felipe Garrido. Ahí Rulfo propuso que los cuentos se publicaran en el orden como fueron escritos no como fueron publicados. Garrido le dijo al ensayista: “El acomodo que tienen ahora los cuentos es el orden en que dijo Rulfo que los había escrito o, por lo menos, concebido”. En 1980 la palabra “Llano” apareció con mayúscula en el título de los cuentos. “La distinción es clara”, escribe Roberto García Bonilla, “el título se refiere no a un llano cualquiera sino a la región conocida como el Llano grande, situada en el estado de Jalisco”. Aun cuando el ensayista dice que los cambios en los cuentos han sido pocos, revela que, por ejemplo, en la edición de Planeta-España cambiaron palabras al español peninsular. Pero aún hay erratas y cambios de puntuación. “Al no tener prólogo, la edición de Random House Mondadori y de la fundación Juan Rulfo se infiere que proviene de la edición definitiva de 2003. Las transformaciones de El Llano en llamas son léxicas, sintácticas y estilísticas. Hay supresiones de palabras, incluso pasajes extensos”.

García Bonilla se lo atribuye en parte a Rulfo: “La aparición de los textos (¿) demuestra la constancia pausada del escritor. Pulía lo que había terminado e iniciaba nuevos bosquejos.

No obstante el aparente desbarajuste y las mutilaciones, García Bonilla concluye su artículo, publicado en el suplemento Laberinto del diario Milenio con esta cita del crítico Gerald Martin: “Cualesquiera que sean los rumbos y percepciones de la crítica, nada impedirá, que «El Llano en llamas» siga siendo un clásico latinoamericano ni que «Pedro Páramo» sea de las obras literarias más perfectas de la literatura universal…”

 

Los garbanzos

“Quien desee escribir la historia de su familia tiene que empezar por traicionarla, por contar sus secretos”: Héctor Aguilar Camín, luego de publicar Adiós a los padres.