Durante los últimos 30 años la ciudad de Nueva york, pasó de estar en bancarrota a convertirse en la productora de ideas más grande del mundo porque invirtió más en su gente que en megaproyectos, afirmó Enrique Norten.

Entender el proceso de Nueva York nos permite comprender la paradoja de la metrópoli contemporánea, aseguró el arquitecto en la ponencia que abrió el noveno Congreso Internacional de Transporte Sustentable, Ciudades conectadas, en la Ciudad de México.

Norten presidente de la firma TEN Arquitectos (Taller de Enrique Norten), quien divide su tiempo entre su despacho de la colonia Condesa y su oficina en el Midtow en Nueva York, aseguró que la ciudad es el invento más grande del hombre contemporáneo.

“Por primera vez más de la mitad de los habitantes vive en ciudades y estamos cambiando a un mundo cada vez más urbano, donde cada mes 5 millones de personas migran a las ciudades.

“La innovación se da en la ciudades Tokio Bangalore, Londres Nueva York e incluso la Ciudad de México son ahora más ricas, sanas y mucho más atractivas de lo que nunca hubieran sido”. Señaló Norten.

El autor del proyecto para el primer rascacielos de Harlem y la Biblioteca Pública para las Artes Escénicas de Brooklyn, reflexionó sobre el papel de las ciudades en la innovación y el desarrollo.

Para Norten la densidad urbana ofrece el mejor camino para pasar de condiciones de pobreza a condiciones de prosperidad.

“El mejor camino para prosperar y para criar sigue siendo la vida urbana porque nos da esa capacidad de vivir juntos de trabajar juntos y, lo más importante, de crear juntos”, destacó.

El arquitecto comparó la reinvención de Nueva York con los procesos que han sufrido ciudades que no fueron capaces de reinventarse y hoy en día sufren las consecuencias de haber apostado por un modelo de desarrollo urbano obsoleto.

Puso como ejemplo la decadencia de Detroit, ciudad que ha perdido tres cuartas partes de su población en las últimas décadas porque, explicó Norten, el mérito de Henry Ford de apostar a una acumulación de talento en la industria automotriz, se convirtió en debilidad al ser fácilmente trasladable a otros mercados.

En Detroit, dijo, no hubo cohesión, las fuerzas que la aglomeraban se fueron perdiendo y la falta de diversidad así como la concentración del talento en una sola industria llevaron a su decadencia.

Indicó que para que a la Ciudad de México sea competitiva tiene que preocuparse porque la gente tenga mejorar la calidad de vida e invertir en salud, educación y seguridad.

En entrevista dijo que para eso habrá problemas de transporte e infraestructura que se verán colapsar, incluso se requiere perder población y reintentar la ciudad de otra manara.

Dijo: “Vamos a tener que entender que tenemos otras capacidades, entender que las posibilidades de producción, creación e innovación en la Ciudad de México son otras, y no podemos seguir con los mismo, porque somos una ciudad de servicios y de consumo, y debemos ser una ciudad de innovación y de inteligencia, porque tenemos esas capacidades, para ser otro tipo de ciudad”.