Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático
René Anaya
A pesar de que el gobierno estadounidense sigue negando que la emisión de gases de efecto invernadero por las industrias sea el principal factor del cambio climático, las evidencias científicas confirman que el aumento de temperatura en las últimas décadas se ha debido principalmente a las actividades humanas.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dio a conocer a fines de septiembre las conclusiones de la primera de cinco partes de su quinto informe, conocido como AR5, en el cual se refiere “es extremadamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX”, se precisa que esa probabilidad se elevó de 90 por ciento en 2007 a 95 por ciento en la actualidad.
El apocalipsis… pronto
Sin la intención de caer en los catastrofismos propios de grupos ecologistas, que acarrean agua a su molino de intereses, el grupo de 831 expertos de 85 países, que colaboran con el IPCC, ha reunido en los últimos seis años una serie de evidencias científicas que lamentablemente trazan un futuro aterrador para nuestro planeta.
Los expertos han advertido que desde 1950, la actividad humana es responsable de más de la mitad del aumento observado de las temperaturas, y han informado que en las últimas tres décadas cada una de ellas ha sido más cálida que la anterior en la superficie de la Tierra, y más calientes que cualquier otro período desde 1850.
Según sus estimaciones, la temperatura aumentará entre 1.5°C y 4.5ºC en el año 2100, incluso si hubiese una reducción significativa de emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas permanecerían en niveles elevados durante siglos.
El calentamiento no se limita a la superficie terrestre, en los océanos la situación se está volviendo crítica. En el informe se asegura que es “virtualmente cierto”, en 99 por ciento, que se ha calentado la parte superior de los océanos, desde la superficie a los 700 metros de profundidad, desde 1971 hasta 2010. Por tanto, el calentamiento del océano es el principal actor del aumento de la temperatura, pues representa más de 90 por ciento de la energía acumulada entre 1971 y 2010, en contraste la atmósfera retiene tan sólo uno por ciento. Pero como se ha centrado la atención en las temperaturas atmosféricas, se ha pasado por alto una buena parte del problema.
“Como el océano se calienta, los glaciares y las capas de hielo se reducen, el nivel del mar seguirá aumentando (…) pero a un ritmo más rápido del que hemos experimentado en los últimos 40 años”, afirmó Qin Dahe, copresidente del Grupo de Trabajo I del IPCC. Por esa razón, el nivel del mar ha aumentado 0.19 metros de 1901 a 2010 y podría crecer entre 26 y 82 centímetros a finales de este siglo.
Predicciones con bases científicas
Pero eso no es todo. Los niveles del mar suben, las corrientes marinas cambian y el deshielo del Ártico enfría las aguas de la región y las concentraciones de oxígeno disuelto disminuyen; además, según las estimaciones del IPCC, los océanos han absorbido 30 por ciento de dióxido de carbono, que ha producido la acidificación de los mares, lo cual provocará que en 2050 la mitad del Ártico sea inhabitable para los organismos formadores de conchas.
En resumen, se puede predecir que en los años venideros habrá aumento de olas de calor, sequías, inundaciones e incrementos del nivel del mar, si no se toman medidas eficaces para reducir las emisiones de los gases contaminantes que provocan el efecto invernadero.
Este cuadro que plantean los expertos no surge de discusiones acaloradas, sino del análisis de “millones de mediciones que permiten tener una visión imparcial sin precedentes del estado del sistema terrestre. Hay billones de bytes de datos numéricos que forman la base científica necesaria para hacer las estimaciones de los posibles escenarios futuros de nuestro clima”, ha asegurado Thomas Stocker, otro copresidente del Grupo de Trabajo I.
Por supuesto que algunos escépticos podrían señalar que se trata de alarmismo, pues las estimaciones actuales difieren mucho de las hechas hace seis años, pero conviene considerar que “el esfuerzo computacional que se ha hecho para este informe ha sido mucho mayor que en 2007, porque los recursos computacionales disponibles han avanzado muchísimo desde entonces”, según ha planteado Fidel González Rouco, experto español y participante en el informe del IPCC.
Además, el especialista ha referido que “los modelos climáticos no dejan de ser representaciones de la realidad, del conocimiento que en la actualidad se tiene del sistema climático, como tales, son mejorables a medida que avanza el conocimiento”.
Por lo tanto, las estimaciones actuales son más precisas que las hechas en 2007, lamentablemente, ya que demuestran que el ritmo de calentamiento global y sus consecuencias avanzan mucho más rápido que las medidas que adoptan los países para contenerlo.
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