Este jueves, la Agencia Internacional de Investigación Oncológica (IARC por sus siglas en inglés) declaró que la contaminación aérea es un carcinógeno junto con peligros conocidos como asbesto, tabaco y radiación ultravioleta. A esa conclusión se llegó después de la consulta de un panel experto organizado por la Organización Mundial de la Salud, con sede en Lyon, Francia.
“Consideramos que este es el carcinógeno ambiental más importante, más que el tabaquismo pasivo”, afirmó Kurt Straif, titular del departamento de la IARC que evalúa las sustancias causantes de cáncer.
La IARC ya había considerado como carcinógenos algunos de los componentes de la contaminación ambiental como las emanaciones del diésel, pero esta esta es la primera vez que considera la contaminación ambiental en general como causante de cáncer.
El riesgo al individuo es escaso, pero Straif dijo que las principales causas de la contaminación son numerosas, incluso el transporte, las plantas de energía y las emisiones industriales y agrícolas.
La contaminación ambiental es una mezcla compleja que incluye gases y partículas, y la IARC dijo que uno de sus principales riesgos son las pequeñas partículas que pueden depositarse en los pulmones.
“Esto es difícil de evitar”, dijo, y señaló las nubes oscuras de fábricas cercanas a su oficina en Lyon. “Cuando camino por una calle con fuerte contaminación de emanaciones de diésel, trato de alejarme”, dijo. “Eso es algo que uno puede hacer”.
El hecho de que casi todo ser humano esté expuesto a la contaminación ambiental podría hacer que los gobiernos y otras agencias adoptaran controles más estrictos sobre las emanaciones. Straif señaló que la OMS y la Comisión Europea revisan sus límites recomendados para la contaminación aérea.
Hasta ahora, según el portal digital telediario.mx, se consideraba que la contaminación aumentaba las probabilidades de enfermedades cardíacas y respiratorias.
La clasificación del panel de expertos se efectuó después que los científicos analizaron más de 1.000 estudios en el mundo y llegaron a la conclusión de que había evidencias suficientes de que la exposición a la contaminación ambiental en espacios abiertos causa cáncer pulmonar.
