Patricia Gutiérrez Otero

Dicen los de allá arriba que este año la clase media se ha mantenido y que no hay recesión. Dice la clase media que ya no logra aguantar los ganchos bajos de la situación económica. Los que han logrado que sus pequeñas y medianas empresas (PYMES) subsistan a pesar de no tener circulante están agotados tratando de pagar sus nóminas, el seguro social, las rentas del local, y sacan fuerza de sus flaquezas para la compra de material mientras estoicamente esperan a que fluyan los pagos. A muchos americanistas no les importa que súperTelevisa salga al rescate de la selección ni que con dos partidos venda ilusiones y llene sus arcas con miles de millones de pesos. Muchos exigimos que el emporio Televisa se disuelva (https://secure.avaaz.org/es/­petition/BOICOT_A_TELEVISA/).
Mientras tanto los diputados siguen votando reformas al vapor que probablemente la mayoría no lee ni entiende, pero que vota según indica el líder de la bancada. Es inverosímil que la flamante reforma hacendaria meta en el mismo saco de comida chatarra un alimento nutritivo como la cocoa junto con las fritangas y, además agregue, inverosímil, ¡las hortalizas!
Más grave es el aumento del IVA en nuestra frontera Norte y me pregunto realmente su intencionalidad. Del 11 por ciento que se pagaba allá se propone homologar al 16 por ciento que se pagará en todo el país. Sin embargo, su situación geográfica con Estados Unidos en donde el IVA es de 6 a 8 por ciento pone en una situación de vulnerabilidad el comercio y la producción de esta franja mexicana. Los mexicanos que puedan comprarán sus productos en el país fronterizo y los estadounidenses dejarán de venir a México a adquirir sus productos y servicios acá. Los connacionales que no tienen los medios —incluido el pasaporte— para ir a Estados Unidos consumirán en México a un precio más caro, lo que implica que los más pobres acabarán pagando más.
Aunque el Norte no se ha caracterizado por conocer y por apoyar las luchas del Sur, pues son dos mundos tan diferentes que sólo están unidos por el hecho de pertenecer a una Nación llamada México, es hora de que siendo parte de un solo país, luchemos hombro con hombro unos por otros.
México tiene dos fronteras terrestres, esas dos fronteras y sus Estados conocen procesos migratorios inversos, por la del Sur entran los hermanos paupérrimos de países de Centroamérica que quieren salir por la del Norte para entrar a los Estados Unidos, misma frontera por la que transitan mexicanos que cada vez son más rechazados de ese país. Esa gran frontera Norte, por donde corre el río Bravo, necesita que ahora los mexicanos de todo el país volvamos nuestros ojos hacia ellos, sin dejar de dirigirlos hacia el Sur, hacia las mascotas que sólo son objetos de lujo para los que las ven así, hacia la lucha magisterial, hacia los trabajadores, hacia el petróleo que defendió el general Cárdenas junto con el pueblo, hacia todo aquello que daña a la gran mayoría de mexicanos y mexicanas y sólo beneficia a un puñito.
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