Según el estudio “Poverty Impedes Cognitive Function”
René Anaya
Ahora que los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel y el huracán de la reforma hacendaria (miscelánea fiscal, propiamente dicha) contribuirán a incrementar la pobreza en el país y a aumentar el número de personas que apenas llegan al final del mes con sus escasos ingresos, sería conveniente que los hacedores de la política económica conocieran un reciente estudio sobre las repercusiones de la pobreza en la vida diaria de la población.
Además de los problemas inherentes a la pobreza (desnutrición, hambre, enfermedades infectocontagiosas, pésimas condiciones de higiene, deserción escolar y subocupación, entre otras) se ha encontrado que la percepción de la pobreza o los apuros económicos afectan directamente la capacidad intelectual de las personas.
Las pobres capacidades
En el estudio “Poverty Impedes Cognitive Function”, publicado en la revista Science del 30 de agosto de 2013, los investigadores Anandi Mani de la Universidad de Warwick, Reino Unido; Sendhil Mullainathan, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos; Eldar Shafir, de la Universidad de Princeton, Estados Unidos; y Jiayuing Zhao, de la Universidad de Columbia Británica, Canadá, platean que “los pobres se comportan de manera menos capaz, lo cual puede perpetuar la pobreza. Nuestra hipótesis es que la pobreza impide directamente la función cognitiva”.
Probablemente para evitar las especulaciones y los sofismas de políticos, que pretenden enredar a sus electores con definiciones de pobreza adecuadas a sus propósitos, los autores (dos economistas y dos psicólogos) señalan que eludieron la discusión sobre la definición de pobreza en términos absolutos o relativos.
“Como nuestra hipótesis es sobre la relación entre las preocupaciones monetarias y el sistema cognitivo, definimos la pobreza, en términos generales, como la brecha entre las necesidades de uno y de los recursos de que dispone para cumplir con ellas. De esta manera, se basa en necesidades subjetivas, que abarcan a las personas de bajos ingresos en los países en desarrollo y en el mundo desarrollado, así como a aquellos que experimentan fuertes choques de ingreso transitorio, tales como los desempleados”, advierten en su trabajo.
En cuanto a la capacidad cognitiva, los investigadores ilustran la disminución de la capacidad cognitiva con un ejemplo sobre un controlador de tráfico aéreo que se centra en la trayectoria potencialmente peligrosa de un avión, y descuida a las otras naves en el aire. “Los pobres, cuando atienden sus preocupaciones monetarias, pierden su capacidad para atender completamente otros problemas”, afirman los autores. En pocas palabras, se podría decir que la capacidad cognitiva nos permite entender, comprender y valorar lo que sucede a nuestro alrededor para tomar decisiones.
Las pobres acciones de la pobreza
Los investigadores realizaron dos estudios, uno controlado y otro de la vida cotidiana. A pobres y ricos (según su definición de pobreza) les pidieron que todos los días pensaran en sus necesidades financieras e incluso les presentaron ciertas situaciones sobre el costo de un producto. Los ricos no tuvieron ninguna afectación, pero a los pobres sí les causó problemas persistentes y distractores pensar en que no tenían los suficientes recursos para adquirirlo.
El segundo estudio consistió en observar a cañeros de Tamil Nadu, India, quienes tienen un solo ingreso en todo el año, cuando venden su cosecha. Entre tanto, piden dinero prestado y empeñan sus bienes; es decir que tienen ciclos anuales de pobreza y riqueza. Los investigadores examinaron las capacidades cognitivas, incluyendo el coeficiente intelectual, antes y después de la venta de la cosecha, y encontraron que cuando recibían dinero mejoraba su capacidad cognitiva y su coeficiente intelectual se elevaba hasta 25 por ciento más.
Los autores refieren que las preocupaciones financieras tienen un efecto en las capacidades cognitivas, comparable con perder una noche completa de sueño; además se ha observado que los efectos de la pobreza disminuyen en unos 13 puntos el coeficiente intelectual.
Ante estos resultados, se plantea que los pobres “son menos capaces no por sus rasgos inherentes, sino porque el contexto de la pobreza impone cargas e impide la capacidad cognitiva. Los resultados, en otras palabras, no son sobre los pobres sino para cualquier persona que se sienta pobre”.
En esas condiciones, en México hay un grave problema, pues realmente sufren de disminución de la capacidad cognitiva no solamente los 52 millones de pobres que considera el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), sino muchos más, porque casi todos nos sentimos pobres, en particular antes del día pago, ya que los ingresos no alcanzan para hacer frente a todas las necesidades.
Por lo tanto, en la medida que aumentan las cargas fiscales se eleva el número de personas que pierden coeficiente intelectual y la capacidad de tomar buenas decisiones, aunque pareciera que son los funcionarios y legisladores quienes tienen un déficit de capacidad cognitiva, pues no se preocupan por mejorar las condiciones socioeconómicas de la población.
reneanaya2000@gmail.com
