NUESTRO TIEMPO

Profesionalización de los cuerpos de la PGR

José Elías Romero Apis

Es de saludar la aplicación que están desplegado el procurador Jesús Murillo Karam, auxiliado por la subprocuradora Mariana Benítez y por otros miembros de su equipo, para mejorar la profesionalización de los cuerpos de la PGR. Ello apunta a la verdadera solución sustancial de la dependencia, la cual comienza por el perfeccionamiento de su personal. Para ello está trabajando conjuntamente con prestigiadas universidades, entre las que menciono la UNAM y la de Nuevo León.

Debemos apostar a un esquema de solución integral y de fondo que va desde la prevención del delito, pasa por la procuración de justicia, prosigue en su impartición y culmina con el sistema de readaptación social.

El esfuerzo tiene que enfocarse a la remisión de problemas detectados en un profundo diagnóstico: estrechez de las instituciones, desarticulación orgánica y funcional, carencia de sistemas, precariedad del sistema de control, corrupción en los bajos niveles operativos, timidez de actuaciones, falta de inteligencia institucional, deficiente investigación de los delitos, mala atención ciudadana, carencia de un diagnóstico de la situación delictiva y de las causas criminógenas, leyes obsoletas y desprestigio global de las instituciones, muy dotadas de mala fama, de mala apariencia y de mala compañía.

Para ello hay que abordar un programa emergente que se enfoque, de manera primordial a la profesionalización del servicio público, a la especialización de la investigación de los delitos, a la creación de estructuras contemporáneas y novedosas, a la participación ciudadana, a la generación de una cultura de prevención, a la mayor atención victimológica, a la ampliación de los servicios a la comunidad, al mayor orden administrativo, al impulso en la modernización tecnológica, a la posibilidad de mejores salarios y prestaciones, a la creación de cuadros directivos de mayor calidad, a la mejor sustentación y mayor agilización del proceso y a la modernización del sistema de readaptación social.

No se ha hecho caso de ellos y seguimos igual. Esto ha sido una catastrófica e infortunada manera de obtener la razón. Por fortuna, todavía es tiempo. Siempre habrá cruzadas, siempre habrá campañas, siempre habrá sexenios y siempre habrá futuro. Sin embargo, conviene visitar el futuro, antes de que él nos visite a nosotros.

Alguna vez le di una explicación que parece cínica, aunque es muy descriptiva, a uno de los siete procuradores a los que atendí como subprocurador. Le expliqué que, en los asuntos de la procuración, los éxitos sólo se recuerdan veinticuatro horas porque el asunto de mañana los reduce a nimiedad. Pero, en compensación, los fracasos de hoy tampoco se recuerdan al día siguiente.

Por otra parte, y adicionado a lo anterior, se advierte que se trata de una cuestión que ha dejado de ser coyuntural para convertirse en un problema eminentemente estructural. Es decir, hemos rebasado ese límite muchas veces impreciso que caracteriza que cada uno de nuestros problemas sea uno más de tantos para convertirse en “el problema”. En ese factotum sin cuya solución todas nuestras demás soluciones carecerían de mucho de su sentido.

 

 

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