La intervención de las fuerzas federales en Lázaro Cárdenas, Michoacán, no pretende ser un despliegue más de tropas en ese puerto que desde hace años, es asolado por el crimen organizado: la Marina, el Ejército y la Policía Federal van contra los recursos financieros del cártel de los Caballeros templarios que les permiten realizar sus actividades ilícitas.

De acuerdo con información de inteligencia recabada por los distintos cuerpos de seguridad del Estado mexicano, a la cual tuvo acceso el diario “Milenio”, los templarios han creado una verdadera mina de oro en Lázaro Cárdenas, donde combinan negocios lícitos con acciones ilegales lo cual les provee de millones de pesos mensuales, independientemente de sus ventas y trasiegos de drogas hacia Estados Unidos.

A las empresas que licitan en el puerto les cobran 10 por ciento por cada contrato otorgado a adjudicado para lo cual tienen el padrón de todas las beneficiarias, se trata de obras gigantescas y multimillonarias de empresas tan grandes como ICA, les exigen que en sus cotizaciones para las licitaciones incluyan ese 10 por ciento de “apoyo” para los templarios.

Los criminales optaron por asentar en Lázaro Cárdenas sus actividades ilegales que combinan con el lavado de dinero a través de actividades legales tan diversas como: La adquisición de alquiler de inmuebles y vehículos, compra y venta de ganado en Lázaro Cárdenas, ganan 600 mil pesos al mes por esta actividad, importación de ropa china a través del puerto que posteriormente es llevada a Guanajuato para su reetiquetación, con marcas como Armani, Hugo Boss, Calvin Klein, Guess y Hollister y Zegna entre otras.