PALABRAS MAYORES
Los “buitres”, más cerca que sus detractores
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Al revisar las primeras declaraciones de los cercanos al dos veces candidato presidencial uno encuentra esto:
“López Obrador está bien de salud, lo tratan en un hospital del sur y pronto se va a recuperar”, afirmó el senador del PRD Alejandro Encinas, rechazando las versiones que se habían propagado en el sentido de que López Obrador sufrió un infarto y dijo que el hospital en que se encuentra daría a conocer más tarde un reporte, pero que tenía información de que el estado de salud del político tabasqueño era estable.
Igualmente el presidente de Morena, Martí Batres, dijo que López Obrador se encontraba bien y daría un punto de vista formal en cuanto se tuviera el reporte médico.
Ricardo Monreal, diputado de Movimiento Ciudadano, escribió en su cuenta de twitter @RicardoMonrealA: “En torno a las especulaciones sobre la salud de AMLO. Podemos confirmar que se encuentra bien”.
¿Hasta dónde llega el sospechosismo de algunos simpatizantes y vividores de Andres Manuel? López Obrador, de 60 años, sí sufrió un infarto al miocardio y fue atendido oportunamente en el hospital privado Médica Sur porque ahí decidió ir. No fue a ninguna clínica popular. Fue, le salvaron la vida y qué bueno. Ha recibido expresiones diversas deseándole un restablecimiento total y pronto. Y qué bueno que así ocurra, que el encono social no traspase algunos límites es un respiro.
Andres Manuel López Obrador le ha dado a este país mucho. Más allá de las simpatías que pueda generar y de los negativos que despierta, el político tabasqueño ha dotado la agenda nacional de una dosis importante de racionalidad social, ha sido capaz de meter temas más allá de los discursos, ha conseguido que cientos de miles, quizá millones reconozcan que hay muchos más que tienen muchísimo menos de lo indispensable para vivir con la dignidad que la esperanza concede.
Sus discursos y posicionamientos nos pueden parecer repetitivos. Pero sin duda hay congruencia y astucia política en ello y su presencia da equilibrios sanos, su oposición se agradece aun cuando no se comparta del todo. Sus desplantes han tenido, como todo quehacer público, virtudes y defectos. La polarización social que el país experimentó después de 2006 tiene responsabilidad compartida entre Felipe Calderón y Andres Manuel. El contrapeso se agradece en cualquier sociedad que aspire a alcanzar equilibrios mínimos entre visiones distintas del país.
A querer o no López Obrador se ha construido un lugar en el corazón de México y en su historia. Que el suyo se recupere será sano.
Punto y aparte los que medran alrededor, de los que están prestos a señalar especulaciones y complots en contra de su líder, alrededor del cual gravitan ansiosos de reflectores y micrófonos desde la comodidad de la sombra, lejos del desgaste que significa recorrer al menos en dos ocasiones el país municipio por municipio. Los buitres de AMLO están más cerca de él que sus detractores.
@CarlosUrdiales
