Aunque sí son complementarios

René Anaya

Al margen de los pésimos chistes de los misóginos y de la contrariedad de algunas feministas radicales, las recientes investigaciones de la neurociencia han aportado nuevas evidencias de que los cerebros femenino y masculino son diferentes, por lo que el comportamiento de hombres y mujeres son distintos.

No se trata de confirmar la tesis absurda de que unos y otras son de diferentes planetas y por eso no es posible que se entiendan, sino de comprender cuáles son las aptitudes y actitudes de cada género, y cómo han logrado ser complementarios, a pesar de los sistemas patriarcales que hemos padecido.

 

La ciencia hace la diferencia

Durante el apogeo del movimiento feminista de la última mitad del siglo pasado, señalar que las diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres no era únicamente un producto social y cultural, sino que también podría tener un sustrato biológico, generaba una ola de protestas y de condenas contra quienes sustentaban esa herejía.

No obstante, estudios psicológicos y sociológicos planteaban que había diferencias entre los géneros que no podían explicarse por razones culturales. Actualmente, el avance de las neurociencias ha ido confirmando esa percepción, que los estudios de conductas y aptitudes habían empezado a delinear.

Las pruebas psicológicas, la resonancia magnética y la tomografía, entre otros procedimientos, han permitido establecer que en la mujer hay una mayor comunicación entre los hemisferios cerebrales. Ahora se conoce que las mujeres pueden realizar varias actividades a la vez, como trabajar en la computadora, hablar por teléfono y ver la televisión; en tanto que los hombres “más lateralizados” se deben enfocar a una tarea determinada, sin percatarse del entorno.

Los hombres, por tener más conexiones en la corteza prefrontal (área que permite o inhibe la realización de comportamientos selectivos, que surgen a la hora de tomar decisiones), reaccionan más rápido que las mujeres ante situaciones inesperadas y tardan menos en el análisis para tomar una decisión; en contraste, las mujeres analizan todas las posibilidades y cuando toman una decisión no la modifican.

Otra diferencia, ya observada desde hace mucho tiempo, es la mayor capacidad femenina para recordar gestos faciales, fechas, olores y detalles de situaciones determinadas. Por su parte, los hombres tienen mayor sentido de la orientación, saben leer un mapa o un croquis y tienen un razonamiento matemático.

 

Las conexiones humanas

Esas y muchas otras diferencias son comunes en todas las sociedades y culturas, por lo que se sospechaba que tenían un sustrato fisiológico, como lo acaba de confirmar un estudio de científicos de la Universidad de Pensilvania, encabezados por Madhura Ingalhalikar, que publicaron el trabajo Diferencias sexuales en la estructura del conectoma del cerebro humano, en las Actas de la Academia Estadounidense de Ciencias (PNAS, por sus siglas en inglés), del 2 de diciembre pasado.

En el trabajo afirman que los mapas de las conexiones cerebrales (conectoma) son diferentes en hombres y mujeres; mientras en el cerebro masculino hay más conexiones entre la parte delantera y la trasera del cerebro, dentro de cada hemisferio; en la mujer hay más conexiones cruzadas entre los dos hemisferios. Como lo registró el resultado de las imágenes de resonancia magnética que tomaron, con la técnica de tensor de difusión, a 949 personas, 521 mujeres y 428 hombres, de entre 8 y 22 años de edad.

“Nuestros resultados indican que el cerebro masculino está estructurado para facilitar la conectividad entre percepción y acción coordinada, mientras que el femenino facilita la comunicación entre el modo de procesamiento analítico y el intuitivo”, ha referido Madhura Ingalhalikar.

Las conexiones diferentes permiten que los hombres sean, en promedio, más aptos para aprender y ejecutar una sola tarea, como andar en bicicleta, esquiar o navegar. Las mujeres, por su parte, tienen mejor memoria y una mayor inteligencia social, que las vuelve más aptas para ejecutar tareas múltiples y para encontrar soluciones en grupo.

“Estos mapas de la conectividad cerebral muestran diferencias impactantes, aunque también complementarias, en la arquitectura del cerebro humano, que ayudan a elaborar una potencial base neuronal que explique porqué los hombres son brillantes en algunas tareas y las mujeres en otras”, ha referido la profesora de radiología Ragini Verma, coautora del trabajo.

Además de poner fin a la controvertida discusión sobre las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres, el estudio podrá contribuir a comprender mejor las causas de las alteraciones neurológicas vinculadas al sexo de las personas.

Finalmente, saber que “el cerebro masculino está estructurado para facilitar la conectividad entre percepción y acción coordinada, mientras que el femenino facilita la comunicación entre el modo de procesamiento analítico y el intuitivo”, como ha señalado la investigadora Ingalhalikar, podría contribuir a reafirmar que las diferencias no nos hacen adversarios, sino complementarios.

 

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