Entre callejones cada vez más estrechos por las decenas de puestos que invaden las calles aledañas al Metro Chapultepec, Jorge se pasea, nueve al día con ocho kilos en el hombro, tiene 69 años, 63 de los cuales ha trabajado en el ambulantaje y en cada jornada diaria tiene que vender unas 30 cadenas para perro.
Jorge, El Cadenitas para la policía, Güero para sus compañeros y Jorge Ortiz el hombre que te hará feliz para sus clientas, no sabe que el distrito federal tiene en la puerta una nueva batalla por el reordenamiento del comercio ambulante, uno de los problemas jamás resueltos por las autoridades.
En los últimos 15 años el sector creció más de siete veces, y la capital sólo posee una ley de 1951 para hacerle frente, después de los fracasos de los años 90 para regularlo dos iniciativas competirán en la Asamblea Legislativa para actualizar el marco legal.
