Se trata de un fémur humano de unos 400 mil años
René Anaya
La idea de que el ser humano surgió a partir de una cadena evolutiva compuesta de una serie de eslabones, que se inicia con la familia de Lucy (los australopitecos, hace unos 3.2 millones de años) y culmina con el Homo sapiens (hace unos 200 mil años), podría ser errónea, de acuerdo con recientes descubrimientos.
Investigadores del Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva, de Alemania y del Proyecto de Investigación de Atapuerca, de España, obtuvieron la secuencia casi completa del genoma de las mitocondrias (orgánulos intracelulares que proveen de energía a las células) de un fémur humano de hace 400 mil años. Esta proeza científica ha generado nuevas incógnitas sobre la evolución humana.
La historia no lineal de la evolución
El trabajo “A mitocondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos”, publicado en línea el 4 de diciembre por la revista Nature, ha cimbrado los cimientos de la paleoantropología, ya que los científicos no solo lograron por primera vez la secuencia del ácido desoxirribonucleico (ADN) de un homínido que vivió hace 400 000 años, sino que también hicieron un sorprendente descubrimiento sobre sus relaciones genéticas.
Matthias Meyer y Svante Pääbo, del Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva y Juan-Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro, del Proyecto de Investigación de Atapuerca, entre otros coautores, informaron que con técnicas de secuenciación desarrolladas por Meyer se analizaron 1.98 gramos del fémur para obtener el genoma mitocondrial más antiguo de nuestros antepasados.
El resultado se publicó en “un artículo muy importante para el estudio de la evolución humana porque se ha aislado el ADN más antiguo que se conoce en la historia de la humanidad. Queremos entender cómo ha evolucionado el hombre en nuestro continente [europeo] y en otras partes del mundo y la genética nos está ayudando muchísimo a los paleontólogos a poder entender mejor esta historia evolutiva”, ha afirmado Bermúdez de Castro.
Así es, porque el genoma mitocondrial procede de la mayor acumulación de fósiles humanos, que se encuentra en la Sima de los Huesos, uno de los yacimientos encontrados en el complejo arqueológico de la Sierra de Atapuerca, Burgos, España. Allí se han identificado los restos humanos más antiguos de Europa (más de 1.2 millones de antigüedad), así como fósiles de Homo antecessor y Homo heidelbergensis, considerado antepasado de los neandertales.
Un hallazgo sorprendente
Con esos antecedentes, se esperaba que el genoma mitocondrial que obtuvieran del fémur de hace 400 mil años correspondiera al ADN de alguno de los homínidos ya identificados, pero sorpresivamente se encontró que ese genoma está más cerca de los denisovanos, que vivieron hace 40 mil años (un homínido encontrado en 2010 en la cueva Denisova de Siberia) que de los neandertales. Es decir que pareciera que hubiesen viajado en una cápsula del tiempo cientos de miles de años al pasado.
Como evidentemente eso no es posible, los científicos han formulado cuatro hipótesis al respecto. La primera —más obvia— propone que los homínidos de la Sima de los Huesos están relacionados con los denisovanos, pero eso implicaría su convivencia, la cual no podría explicar la posterior divergencia genética y su separación evolutiva.
La segunda hipótesis plantea que el fósil sea de un grupo distinto a los ya identificados (Homo antecessor y Homo heidelbergensis) que tiempo después enriqueció genéticamente a los denisovanos. Sin embargo, eso significaría que habrían surgido varios grupos independientes con rasgos neandertales pero no de la misma familia, lo cual sería difícil sino imposible.
La tercera hipótesis considera que el genoma identificado sea de un individuo relacionado con los ancestros comunes de denisovanos y neandertales, pero faltaría por explicar por qué su genoma es semejante al de los denisovanos y no al de los neandertales.
Por último, se ha propuesto que otra población llevó sus genes a los denisovanos y a quienes se encuentran en la Sima de los Huesos, lo que implicaría que varios homínidos habrían coexistido en Europa hace unos 400 mil años.
Por lo pronto, este hallazgo ha llevado a Bermúdez de Castro a señalar que “la relación de la evolución humana no es lineal y que la famosa imagen de la evolución y el eslabón perdido es errónea”. Lo más seguro es que la evolución no se explique por el encadenamiento lineal de eslabones, sino que se fue tejiendo a lo largo del tiempo hasta convertirse en una intrincada red de la que surgió el Homo sapiens.
reneanaya2000@gmail.com
