Ricardo Muñoz Munguía
(Segunda y última parte)
La fotografía, ese instante que enaltece, desangra, denuncia, que es historia…, es la razón primordial que está detrás del click para quienes buscaron, o los que buscan, la fe de la imagen genuina, la que se denota alejada dentro de los estándares marcados por los escenarios oficiales que se apegan a los moldes maquillados o acartonados o —por igual, sin fe por su retrato— los que persiguen los pasos que otros fotógrafos han dado; en la originalidad del estilo, por llamarle de algún modo, está la virtud de la fotografía. Y para Carlos Monsiváis, un escritor de mirada honda que supo atrapar a México en sus costumbres, en sus políticos, en su arte, en su espectáculo, en su música, en su esencia…, encumbra la labor del fotógrafo sin dejar de lado la parte oscura, la sección que inserta velos a la historia para darse la escenificación de la “parodia histórica”, y, por igual, hace notorio la censura, principalmente del gobierno, lo que hizo un límite impresionante para sacar a la luz las mejores fotografías, como fue el caso de los Mayo.
La segunda sección del volumen inicia con la revelación por la desolación, la desesperanza, en medio de paisajes agrietados por los personajes indígenas que atrapó con su cámara Mariana Yampolsky; de Graciela Iturbide, que trabajó con Manuel Álvarez Bravo, destaca su estilo que Monsiváis lo traduce como una mujer que retrata los “símbolos”; de Rogelio Cuéllar apunta Monsiváis: “sigue viendo en la fotografía el acceso de otra realidad”; en Rafael Doniz capta su valiente labor a manera de crónica; con Pedro Meyer lo dice exacto: “desconfía de emblemas y parábolas, se evade de las pretensiones narrativas y rechaza el juego de espejos del sentimentalismo”; por supuesto, atiende también los retratos de Daysy Ascher; de las figuras urbanas que atrapó Yolanda Andrade; por supuesto, también la lucha libre que ocupa la cámara a Lourdes Grobet; el Metro, en las series de Francisco Mata, es adentrarnos en lo que somos; el Centro Histórico de Francis Alÿs con sus muchedumbres y sus habitantes no pasan desapercibidos; hasta llegar a Spencer Tunick y el gran “strip-tease” multitudinario; y, por último, un tercer apartado para darle la presencia al fotoperiodismo y a su historia, que es la nuestra.
En el libro Maravillas que son, sombras que fueron. La fotografía en México se construye con dos panoramas; uno, el que permite la propia fotografía, lo literal que guarda cada rasgo de su figura y, dos, la imagen que traza con esa singular mirada que caracterizó a Monsiváis. Son, pues, retratos/ensayos/crónicas que iluminan la grandeza de la imagen.
