España, el ejemplo

Alfredo Ríos Camarena

A partir de la transición democrática en España después del pacto de la Moncloa, se ingresó en un sistema que consolidó Adolfo Suárez y que desarrollaron con éxito los gobiernos socialdemócratas de González y Zapatero.

España amplió su formidable sistema turístico, impulsado por el dictador Franco y con el apoyo de la Unión Europea, avanzó sólidamente hacia una economía mixta que propició resultados impresionantes.

Después los problemas de la corrupción, el sistema de pensiones en bancarrota y la política en crisis, empezó a decaer este modelo con las medidas de los conservadores, especialmente del actual mandatario Rajoy. El empleo decayó en caída libre, la crisis inmobiliaria tuvo efectos desastrosos y a esto se agrega el descenso de la popularidad del rey Juan Carlos.

Sin embargo, esta popularidad decayó al igual que la salud del monarca que se ha visto rodeado de escándalos personales y familiares; su aventura cinegética en África y el escándalo de su yerno y de su hija Cristina han permitido que en las últimas encuestas el 62 % de los españoles considerara la abdicación del rey.

El sistema político que se produjo permitió que todas las provincias obtuvieran su autonomía y con esto, un sistema sui géneris muy parecido al federal, pues cada una de las regiones mantenía su propia autonomía e independencia, a tal grado que en Cataluña y desde luego en la región vasca,  se han generado movimientos independientistas que hoy el gobierno catalán está propiciando a través de un referéndum,  que de conseguirse, dará un golpe grave a la estabilidad española.

El gobierno conservador de Rajoy ha tomado medidas draconianas en la economía interna frente a la oposición de las clases populares y medias que se han manifestado y protestan estruendosamente frente a la carestía, el desempleo y la corrupción que ha llegado a casos extremos.

El paraíso español de prosperidad y progreso quedó atrás y el rostro siniestro de la anarquía aparece en el horizonte hispano.

Ahí se ve el fracaso del sistema neoliberal y el anacronismo y frivolidad de la monarquía. España, tan querida y admirada por nosotros, empieza a presentar los graves síntomas de la ingobernabilidad; la protesta social y la inconformidad se manifiestan cotidianamente.

Una corriente importante apoya al príncipe Felipe como el sucesor inmediato del rey Juan Carlos, que se ha visto mermado en sus facultades por recurrentes intervenciones quirúrgicas.

En México, a pesar del triunfalismo oficial, seguimos viviendo con el fantasma de la pobreza y la inseguridad; hasta los grupos más conservadores, como la Iglesia católica, manifiestan en voz del cardenal Norberto Rivera su preocupación: “mientras que hace 40 años se podían comprar 50 kilos de tortilla con un salario mínimo, hoy apenas alcanza para 5 kilos. Más todavía, en los últimos 12 años, el aumento proporcional del salario mínimo, ha sido de 0.1 por ciento; es decir, prácticamente nada”.