Los estudios no son aún definitivos
René Anaya
Desde hace algunos años, médicos e investigadores suponen que las temporales recuperaciones milagrosas de algunos enfermos y el éxito de ciertas terapias tradicionales se deben en parte al poder de la sugestión. Se sospecha que la acción de nuestros sistemas psicológico, neurológico, endocrinológico e inmunológico son responsables, en buena medida, de los efectos benéficos de terapias tradicionales.
Se sabe, por ejemplo, que la psicoterapia contribuye a la producción de anticuerpos y que el ejercicio físico propicia la liberación de endorfinas y encefalinas —sustancias que causan una sensación de bienestar y disminuyen el dolor—; asimismo, se ha planteado que la meditación por sí misma puede contribuir a restablecer la salud, pero no se han documentado ampliamente los beneficios de esos programas.
Placebos y meditación
Por supuesto que, contra lo que opinan los adeptos a las doctrinas y corrientes filosóficas y místicas del pensamiento oriental, los diferentes tipos de meditación no son eficaces para curar o atenuar los síntomas de numerosas enfermedades. Probablemente, algunas personas que practican la meditación perciban alguna mejoría, pero debido al efecto placebo.
Se sabe que la confianza que se le tenga al terapeuta, ya sea al médico occidental, al herbolario o al terapeuta de las medicinas alternativas, juega un papel importante en el proceso de curación o de atenuación de síntomas de un enfermo, como lo puede corroborar la mayoría de las personas, quienes experimentan una sensación de alivio al entrar al consultorio; incluso se sienten curadas con solo oír al médico o con estrechar su mano. Esta experiencia subjetiva ha sido corroborada científicamente por la doctora Ulrike Bingel y colaboradores, quienes encontraron que se activan diferentes regiones del cerebro, dependiendo de las expectativas que se tengan sobre el efecto analgésico de una sustancia.
En cuanto a la meditación, lo que se conoce es que para algunas afecciones, que tienen su origen en estímulos sociales externos, puede haber cierta mejoría en quienes practican algún tipo de meditación. En 2011, se realizó un estudio en la Universidad de Melbourne, Australia, en el que se corroboró que la meditación puede ayudar a reducir el estrés laboral, aunque no se descartó que pudiera tratarse de un efecto placebo.
En este año, un grupo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, Maryland, encabezados por Nadhav Goyal, profesor asistente de la División de Medicina Interna de la Escuela de Medicina, dio a conocer un trabajo sobre el efecto de la meditación en la salud, en el que, se refiere, descartaron la posibilidad de que los resultados se debieran al efecto placebo.
Beneficios de la meditación
En el estudio, que se publicó el 6 de enero pasado en la revista Journal of Internal Medicine, de la Sociedad Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés), se refiere que la meditación centrada (técnica que persigue la aceptación de las percepciones, sentimientos y pensamientos sin juzgarlos, y que procura un relajamiento del cuerpo y la mente) puede ser efectiva para algunos trastornos.
Los investigadores analizaron 47 pruebas clínicas practicadas en junio de 2013 entre 3 mil 515 participantes, quienes tenían diversos padecimientos, como depresión, ansiedad, estrés, insomnio, fibromialgia, adicciones, diabetes, enfermedades cardiacas, cáncer y dolores crónicos. Cabe mencionar que ninguno de los participantes sufría de ansiedad o depresión graves.
Después de recibir un programa típico de instrucción en meditación centrada, los pacientes fueron examinados por Goyal y colaboradores, quienes encontraron pruebas de mejoría moderada en los síntomas de ansiedad, depresión y dolor; así como pruebas de menor mejoría en el estrés y la calidad de vida. En pacientes con problemas de atención, abuso de sustancias, malos hábitos alimentarios, problemas de insomnio y de sobrepeso hubo poca o insuficiente evidencia de que la meditación los beneficiara.
Asimismo, el análisis de estos resultados demuestra que no hay evidencia de que los programas de meditación sean mejores que cualquier otro tratamiento, como el uso de medicamentos, el ejercicio y otras terapias conductuales. Por esa razón, los autores del trabajo advierten que los médicos deben estar conscientes de que los programas de meditación puede lograr de pequeñas a moderadas reducciones de la tensión psicológica.
Por lo tanto, Goyal y colaboradores concluyen que se requieren más estudios bien diseñados para determinar los efectos de los programas de meditación para mejorar la salud mental y reducir el estrés psicológico. Por lo pronto, aun cuando los investigadores de la Universidad Johns Hopkins controlaron el efecto placebo, son necesarios más estudios para demostrar que los beneficios de la meditación en el proceso de curación o de atenuación de síntomas no se deben a un efecto placebo. De esta manera, se podrá conocer el verdadero poder de la meditación.
