Entrevista a Javier Cortés/Expárroco de La Ruana, Michoacán

Moisés Castillo

Apatzingán, Mich.- Mientras Alfredo Castillo era nombrado titular de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Nazario Moreno, El Chayo, y Servando Gómez, La Tuta, comían en el rancho La Cucha, cerca de Apatzingán, bastión de la banda criminal de Los Caballeros Templarios.

El sacerdote Gregorio López, encargado de la parroquia de Nuestra señora de La Asunción, denunció ese hecho y lamentó que los militares y federales no quieran capturar a los narcos que se pasean en sus propias “narices”.

“Le están viendo lo tarugo, empezando por Fausto Vallejo y por el presidente municipal de aquí, y todo este teatro de títeres de los Templarios, porque están trabajando para ellos… En Apatzingán ningún negocio abre, porque se quema, y esa orden la dio Nazario Moreno. Así están las cosas aquí, aquí es un lugar sin ley. Aquí mandan Los Templarios, aquí mandan, deciden y hacen lo que les da su regalada gana”.
Ese 16 de enero, el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño, escribió una carta contra la estrategia del gobierno federal. Criticó el desarme de las llamadas autodefensas en lugar de Los Templarios.

“Pedimos a los políticos que den a los pueblos de nuestra región signos claros de que en realidad quieren parar la máquina que asesina. La gente espera una acción más eficaz del Estado en contra de los que están provocando este caos.”

Hace una semana, el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, regañó al Padre Goyo y le pidió actuar de “manera más sensata”.

“Hemos conminado para que actúe de manera más sensata, se le ha aconsejado fraternalmente para no ser protagonista, necesitamos ayudarle a que se serene. Creo que el padre se ha dejado llevar por todas las cámaras y la fama que ustedes le han hecho [medios de comunicación] y la gente a veces se marea.”

El pavor dominó el ambiente en Apatzingán por más de una semana, luego de que en la carretera y en pleno centro del municipio se quemaran autos y comercios. La gente desapareció de las calles. Las autodefensas avanzaron poco a poco hacia el bastión de Los Caballeros Templarios, tomando el control de Nueva Italia, Antúnez, Rancho La Huerta, en los límites de la ciudad más grande de Tierra Caliente.

Nexos entre funcionarios y Templarios

El pasado 16 de enero,  la cuenta de Facebook y Twitter de “Valor por Michoacán SDR” difundió una lista en la que aparecen nombres de funcionarios de Apatzingán y sus presuntos nexos con Los Caballeros Templarios.

Recomienda al gobernador Vallejo que si quiere capturar a los Templarios en Apatzingán, “bien comienza por los que están a tu lado”. En la foto aparece el mandatario con el alcalde Uriel Chávez Mendoza.

Acusan a Chávez Mendoza de ser Templario y familiar de El Chayo. Además circulan otros nombres de autoridades municipales como el de Jaqueline López Cárdenas, tesorera municipal, es hermana de El Tucán (jefe regional de los Templarios; Bulmaro Díaz Soto, jefe de Informática y primo de El Chayo; Isidro Villanueva Moreno, regidor de Salud, prestanombre y primo hermano El Chayo.

Para Javier Cortés, padre de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Apatzingán, es fundamental que se destierre la corrupción en la vida política de Michoacán.

Necesario, saneamiento en la política

“Quien tiene que mandar es la autoridad, no el crimen organizado. La estrategia no sólo son las armas, no es buscar y atrapar a los cabecillas del crimen organizado. Hay una cosa importante: entre nosotros están las autoridades que no están sanas, están corrompidas. No sólo debe aplicarse una cacería de brujas, sino también un saneamiento en la política de Michoacán.”

El padre Javier, expárroco de La Ruana, tuvo que hacerse cargo de la iglesia de Nuestra Señora de La Asunción por unos días por las reuniones que tuvo en Morelia el polémico sacerdote Gregorio López. Con 30 años de “servir a Dios”, el oriundo de Coalcomán conoce mejor que nadie la realidad de Tierra Caliente.

¿Por qué Michoacán llegó a esta situación de violencia y hartazgo?

Es un proceso de muchos años. Fue una situación que se fue dejando crecer. Hemos vivido la presencia del crimen organizado, primero con la presencia de Los Zetas, de La Familia Michoacana, ahora Los Caballeros Templarios. Las autoridades fueron dejando que hicieran ilícitos, no les tomaron mucha importancia. Eso se fue descomponiendo mucho, tanto así que se les salió de las manos y ya nos los pudieron controlar. Permitieron que el crimen organizado se metiera en la vida socioeconómica, cultural y hasta religiosa de esta región. Esto ha explotado porque ya son muchos años de soportar, de vivir con el crimen organizado, la gente se ha cansado. La situación es de un hartazgo total. Detrás de esto existe una falta de autoridad. Tantas veces lo hemos dicho: el gobierno estatal ha sido rebasado, no puede con esta situación y por eso nos encontramos con tantos elementos del Ejército y de la Policía Federal. Sabemos que no será fácil, no se resolverá el problema en tres días, ni en un mes. Una situación vieja, de años no se puede solucionar pronto. Hay una descomposición del tejido social, de las familias, de todo. Como dice monseñor Patiño, tenemos esperanza de que las cosas van a cambiar. La gente de nuestra región, es gente que tiene esperanza y que sueña con que las cosas cambien.

Felipe Calderón lanzó en Michoacán la guerra antinarco con resultados desastrosos, ahora el presidente Enrique Peña Nieto envía una vez más a militares y federales al estado. ¿Confían en que habrá resultados positivos?

No sólo es la presencia del Ejército y de la Policía Federal, la situación de fondo es la situación política, de las autoridades. Si se logra sanear a todas las autoridades, ministerios públicos, sí se puede avanzar mucho. El crimen organizado, sin ellos, no es nada o no puede hacer mucho. Creemos que si el gobierno federal al hacer estos cambios y limpia la vida política, sí podemos transformar el estado. No será de un día para otro, llevará su tiempo. Creemos que si va dando pasos positivos, la gente tendrá confianza. La confianza se logrará cuando la gente tenga trabajo, y no le falte el pan de cada día. Las autoridades tienen que cambiar y no dejarse manipular.

Usted que tiene un contacto directo con la gente, ¿qué piensa de este conflicto?

En los últimos días, Apatzingán vivió esa terrible experiencia de violencia, la gente tuvo que recluirse en sus casas una semana, o no salir porque todo estaba cerrado. Observé dos cosas: un miedo en la gente, temor a salir, no pavor porque nuestra gente es valiente. La gente está acostumbrada al trabajo, la gente de Tierra Caliente no es miedosa. Sin embargo, si hay temor por la familia, los niños, los jóvenes, por sus propiedades. Se tiene la precaución de salir lo menos que se pueda. Hubo personas que adquirieron provisiones para toda una semana, por lo que pudiera suceder. El otro elemento es que la gente no dejó de venir a misa, al contrario, hubo más gente en la iglesia para pedirle a Dios su protección. Hubo un crecimiento del 30 por ciento de gente en las celebraciones. Noté que muchas personas que no iban, fueron. La gente iba de prisa. Antes llegaban 15 minutos antes para platicar y encontrarse a los amigos. Ahora son puntuales y vámonos. Se acostumbra a comprar una gelatina, compartir el tiempo, ahora no. Se notaba que la gente tenía prisa de llegar a sus casas. Vemos ya los helicópteros en la noche con la luz alumbrando las calles, eso nos atemoriza.

¿Observa una polarización en la ciudad? Se afirma que Apatzingán es el gran bastión de Los Templarios…   

Decir bastión, no tanto. Es un lugar en el que ellos se sienten los dueños, porque la mayoría son de aquí. Es donde está su familia, donde nacieron. Donde nacimos, aunque el pueblo esté feo, lo queremos y nos sentimos apegados a nuestra tierra. Entonces, los que son del crimen organizado sienten suyo este lugar. Se refugian con facilidad, a las afueras de aquí. Es donde se nota más la presencia de su influencia. Apatzingán es la ciudad donde nacieron, no quieren perder su identidad.

Formación ideológica

¿Cuáles son los principales mitos que rodean el tema de la narcoviolencia en Michoacán?

Los cárteles en Michoacán tienen una ideología especial, distinta a otros grupos. Aquí hay una formación ideológica de Los Caballeros, hay una insistencia de que son michoacanos. Hay que defender y servir a Michoacán. Esto lo meten en el pensamiento de los que serán parte de la organización con un tinte religioso. Por eso han elegido ese nombre que los identifica con un grupo de la Edad Media que cuidaba los lugares santos. Ellos han tomado esta idea, la han sembrado en sus seguidores y la explotan hasta convencerlos. Son jóvenes la gran mayoría. Llevan presente, un poco al estilo musulmán, dar la vida por la fe o la religión. Manejada esta ideología con un tinte religioso fuerte, claro que las personas dan su vida y no les cuesta trabajo.

¿Cuál es la razón de que la gente se una y apoye a Los Caballeros Templarios?

Por trabajo. Una de las cosas es que les ofrecen un puesto. Para ellos es un trabajo el que realizan, se les paga, sobreviven y de esta manera mantienen a sus familias. Es por la falta de trabajo en la región. Aunque hay mucho trabajo en el campo, es un campo fértil, ha habido un cambio de valores. Ahora el ser humano ahora quiere trabajar poco, lo más cómodo posible, menos esfuerzo. Ganar fácil dinero. Es una opción porque aquí el trabajo es duro, es cortar limón, es levantarse a las 4 de la mañana, tomar tu red y buscar quién me contrata. Ganas más si llenas más cajas, y es exigente físicamente. Vemos hombres y mujeres que lo hacen y que tienen mucha agilidad. El calor es asfixiante, te cansa. Nuestra gente al medio día ya terminó, a veces regresan por la tarde. Pero ya está la idea de esfuérzate menos y aquí tienes dinero. Es un proceso de descomposición cultural que hemos tenido.

¿Cuál ha sido el momento más fuerte que ha sufrido Apatzingán?

Fue hace casi un año cuando inició el movimiento de autodefensas, fue el momento más fuerte. Después de que los pueblos se levantaron, hubo temor de la gente. No hubo gasolina, comida. Muchos pueblos se quedaron sin lo básico para comer, tuvimos que hacer un esfuerzo para llevarles algo con el riesgo de que te detengan o te hagan algo. Fue el momento más difícil, el desabasto. El problema aquí de la quema de comercios no fue tan fuerte, fue más importante lo de hace un año.

La Diócesis de Apatzingán ha sido muy combativa, ¿han recibido alguna amenaza u hostigamiento por parte de Los Templarios?

Directamente ni el señor obispo, ni el párroco. De oídas, sí: “padre, a lo mejor vienen”. Sabemos que puede ser, pero nunca hemos tenido una amenaza directa.