François Hollande y Angela Merkel, acompañados de una veintena de ministros, han lanzado un llamamiento excepcional a Europa y Rusia esperando que el anuncio de posibles sanciones graduales permita restaurar la paz y el diálogo en Ucrania.

Ambos tienen una coincidencia total ante la crisis ucraniana. Presentando el resultado práctico de la concertación bilateral, en ese terreno, Hollande y Merkel lo presentan con distinto énfasis verbal.

La celebración de un consejo de ministros bilateral, excepcional, terminó sin iniciativa diplomática común, esperando que la UE asuma tres grandes objetivos, que el presidente Hollande resumió de este modo: Primero, es urgente que cese la violencia. Segundo, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE deben definir un catálogo de sanciones precisas y graduales. Tercero, es necesario abrir un diálogo entre todas las partes para encontrar una solución política, tras la celebración de nuevas elecciones.

Merkel mantuvo su posición personal de este modo: Estamos totalmente de acuerdo en la necesidad de estudiar sanciones graduales contra todos los responsables de la violencia. Pero las sanciones no pueden resolver la crisis por sí solas. Solo son un modo de presión. Por nuestra parte, dialogamos con todas las partes y deseamos restaurar un diálogo que permita acabar con la violencia y encontrar una solución política.

Tanto Merkel como Hollande insisten en la importancia de asociar a la Rusia de Putin a un diálogo aparentemente complejo.

La canciller alemana y el presidente francés analizan la crisis ucraniana con unos matices verbales que ponen distinto énfasis en el alcance del conflicto en curso. Merkel afirma: «Estamos con todas las víctimas de la crisis, y defendemos los derechos del hombre. Hay que encontrar una solución política». Hollande parece más severo, en la forma: «Estamos ante una situación trágica que no puede prolongarse».

Ante la aparente división de los miembros de la UE, tanto Merkel – Hollande han evitado cuidadosamente una iniciativa común y enérgica, trasladando su inquietud al consejo europeo de Asuntos exteriores, invitando a estudiar el «perímetro» y alcance real de las sanciones que la UE pudiera anunciar, esperando que tal amenaza favorezca el diálogo que ponga fin a los enfrentamientos violentos que se cobraron 25 muertes durante las últimas cargas policiales del Gobierno ucraniano.