Bernardo Ruiz

Entre las frases más recordadas de Alfon­so Reyes está la má-xima: “Entre todos sabemos todo”, que es particularmente útil de recordar cuando se convive con Miguel Ángel Muñoz y sus amigos, una generación de extremos que abarca con su mirada, conocimiento y saber, un vasto periodo de la cultura contemporánea en las artes visuales, en la creación literaria y en la reflexión estética.
Conocemos a Miguel Ángel Muñoz por sus libros de poesía, por sus ensayos sobre arte, como traductor de poesía, como crítico y editor de Tinta seca, y por su curiosidad, siempre renovada, acerca de una diversidad de autores literarios a quienes ha rescatado; y por sus numerosos libros. Muchos agradecemos, asimismo, sus diversas series de entrevistas a protagonistas axiales del arte y la creación.
Como plus, quienes disfrutan de su amistad escuchan con gusto sus anécdotas respecto a autores literarios, críticos de arte, músicos y otras personalidades de la cultura o la política.
“La memoria de ver”, exposición que se inaugura en la Galería del Seminario de Cultura Mexicana, es claro ejemplo de su versatilidad: Miguel Ángel Muñoz da muestra de su saber por medio de una serie de obras representativas de un trayecto que inició hace más de veinte años —a través de la frecuentación y estudio de las obras no sólo de grandes artistas plásticos, sino también de escritores notables de diversas latitudes a quienes ha difundido y, en muchos casos, traducido.
No extraña entonces que el Seminario de Cultura Mexicana remita la invitación para este acto ilustrada con la imagen de un cuadro de Ràfols-Casamada, donde un poema de Miguel Ángel Muñoz, dedicado a Antoni Tàpies, “Transparencia de la materia”, expresa de manera concisa el sentir de su autor; quien, a la manera de J. W. Goethe, tiene una clara atracción por la luz, la transparencia y la inconsútil magia escondida en el poder de la contemplación y la mirada.
La importancia de esta muestra que reúne a más de veinticinco creadores —a cuyo respecto Muñoz ha dedicado diversos estudios y ensayos en diferentes ocasiones— habla por sí misma. Están, por un lado, los autores peninsulares que han dado sorprendentes giros al arte de hoy en sus diversas expresiones como Josep Guinovart, Esteban Vicente, Francesc Torres. Junto con ellos, trabajos de Roger von Gunten, Vlady, Rodolfo Matta; la imprescindible presencia de artistas como Lucinda Urrusti, Patricia Henríquez, Sandra Pani, Ángela Gurría, Fernanda Deschamps o María Girona. A los que se suman también obras, entre otros, de José Luis Cuevas, Francisco Quintanar, Luis Moro, Leonel Maciel, Jorge del Ángel y Arnaldo Coen.
En suma, atestiguamos en “La memoria de ver” una selecta summa artística del espíritu infatigable de Miguel Ángel Muñoz, a quien le deseo mantenga esa pasión de Reyes por saber agregar saberes con quienes pueden enriquecer nuestra plural vocación por el conocimiento, la sensibilidad y la belleza.