Entrevista a Rodolfo Rodríguez Carranza/Investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM

La cannabis sativa es el nombre en latín de este cáñamo que ha acompañado a la humanidad por más de 12 mil años, y que llegó al Nuevo Mundo con los primeros conquistadores. El producto más famoso de esa planta herbácea es la marihuana, la más odiada y amada a nivel internacional. ¿Es una droga o un medicamento? Lo cierto es que en México comienza a abrirse un debate hacia su legalización, aunque existe un gran inconveniente: no se sabe con precisión cuántas variedades de marihuana existen y se producen en el país, ni mucho menos sus efectos positivos-negativos para la sociedad.

Moisés Castillo

 

Pacho y Consuelo

El cielo nocturno de la sierra de Oaxaca era espléndido. El azul marino intenso casi les caía encima. En esa loma despejada, las estrellas se veían más claras y brillantes. Consuelo nunca imaginó presenciar algo tan bello, hasta escuchaba al viento silbar entre las hendiduras de las rocas. Pacho la llevó a ese lugar apartado del mundo para fumar marihuana y dar un “viaje” por el universo. La joven de 22 años nunca había probado la mota, a pesar de que en la universidad tenía amigos que la consumían de manera cotidiana. Sabía de los efectos psicotrópicos de la cannabis sativa y de los “súper viajes” que experimentaba la “banda pacheca”.

Pacho hablaba relajado de su pasado en la milicia y su incursión en la industria del café oaxaqueño. Le contó que en el Ejército hay un vicio impresionante no sólo a la marihuana sino a otras drogas como la cocaína. Consuelo, en cambió, platicaba de su parte ñoña: porqué decidió hacer su servicio social justo allí y de su fanatismo por los Yanquis de Nueva York. Recuerdos de antes. No sintió miedo o nervios por darle algunos toques a ese churro, más bien tenía mucha curiosidad por saber qué diablos se sentía. Cierra los ojos y vuelve la imagen delirante.

“Eres muy sensible, es un poco lo que pasa con el LSD pero de una manera mucho muy sutil. Lo único que hicimos fue estar. Todo era más claro, expresaba exactamente lo que quería decir. Estoy consciente que no todas las personas sienten lo mismo al fumar marihuana. En mí despierta una parte sensible, eres más exquisita en ciertas cosas”.

Le encantó tanto la marijuana que le confesó a Pacho que si algo quería seguir haciendo el resto de su vida era experimentar esa sensación de placer, cumplir la voluntad del cuerpo.

Desde hace una década Consuelo fuma marihuana. Digamos que es una consumidora crónica de la mostaza y cuando se queda sin producto sí la pasa mal. Fuma cada tercer día y los fines de semana aumenta sus dosis de varios cigarrillos. Si necesita relajarse o concentrarse recurre siempre a unas fumadas y ya las cosas caminan mucho mejor. El mismo vuelo largo.

Sus padres no lo saben. Tiene una familia conservadora y sería un pecado mortal si se enteran que su hija es “drogadicta”, como se juzga o estereotipa a quienes les gusta la tronadora. Cuando tenía 10 años de edad escuchó una canción del músico Bob Marley —embajador mundial del reggae y de la cannabis sativa— y de inmediato le dijo a su papá “ese me gusta cómo canta”. El viejo con una cara de espanto le reviró: “no, esa es gente es mala y ni te acerques a ellos”. Las únicas que saben de su afición a la marihuana son sus hermanas y no lo ven muy bien. La menor siempre le reprocha: “ay, Consuelo, ¿algún día serás normal?”.

“No es algo que normalmente oculte. La banda que llego a frecuentar o mis amigos saben que fumo. No es algo que me limito a decir. A veces sí se siente ese rechazo de expresiones como la pacheca”.

La única vez que se ha sentido mal fue cuando fumó una mota bastante fuerte, “me dio un súper putazote”, se le bajó enseguida la presión y su mente quedó en blanco, no veía nada. Se quedó mucho tiempo sentada en el baño y rogaba que se fuera el efecto de la hierba. Esa vez no había comido nada y sólo tenía unos pulques encima.

Conseguir marihuana le resultaba muy sencillo. Su exnovio era “fumador profesional” y le surtía buena hierba, era como ir a la tienda por caramelos. Pero cuando se separaron no tuvo otra que acudir con sus amigos para que la contactaran con dealers. Una bolsa que contiene 250 gramos cuesta 200 pesos. Ella no sabe con exactitud la variedad de cannabis sativa que adquiere, la limpia y la fuma, pero no sabe si es nacional o importada. Por conocimiento empírico sabe que la marihuana que está muy seca proviene del centro-sur del país y la más verde-moradita del norte o de Oaxaca.

Dice que el alcohol es más adictivo que la marihuana, incluso el cigarro o la cafeína superan a la verde. Conoce a gente que se ha “quedado en el viaje”, es decir, personas faltas de juicio que no sólo fuman hierbabuena sino que se meten otras sustancias como la “mona” o cocaína. El efecto neurológico es devastador.

Consuelo es dentista y tiene 32 años. Estudió estomatología en la UAM-Xocimilco con una especialidad en patología. Actualmente estudia la maestría en Ciencias Biomédicas y de la Salud en la UNAM. Es amiga de otros consumidores de marihuana que son profesionistas y que llevan una vida normal como cualquier otro ciudadano. Aquí se esfuma la idea popular y prejuiciosa de “holgazanes, peligrosos y drogadictos”. Ser “pacheco”, no es ser gente “forever”, ríe con desparpajo Consuelo.

 

Potencial de abuso es real

El gran problema de la cannabis sativa en México es que no se sabe con exactitud cuántas variedades hay y, en consecuencia, los efectos y la magnitud de los mismos en la gente que consume marihuana —producto más popular de esa planta herbácea—. ¿Cómo generar un debate responsable sobre la despenalización o legalización de la marihuana sin contar con una investigación científica? ¿Legalizar sin investigar?

En el país se carece de estudios serios sobre los beneficios-consecuencias del uso recreativo o medicinal de la marihuana. Por acuerdos internacionales prohibicionistas es ilegal analizar en laboratorio “la mota”, por lo que genera un desconocimiento de sus efectos, no existe un  perfil de su toxicidad, ni mucho menos los instrumentos jurídicos para utilizarla en pacientes con enfermedades crónicas.

Hay que destacar que el delta-9-tetrahidrocannabinol, que es su principio psicoactivo más abundante y poderoso, tiene aplicaciones médicas en un amplio espectro de patologías como: cáncer, anorexia, artritis, glaucoma, migraña, epilepsia, asma, Alzheimer, depresión, ansiedad dolor crónico, esclerosis múltiple y más.

Para el doctor Rodolfo Rodríguez Carranza, investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM, Departamento de Farmacología, la marihuana si bien es un producto cuyo potencial de abuso es real, también tiene usos médicos formalmente aceptados y puede estar en el mismo nivel de otros medicamentos como la morfina. Sin embargo, en México no se pueden realizar estudios al respecto porque es ilegal.

“Hay que saber si la marihuana, por ejemplo, es un medicamento útil en el tratamiento de la diabetes mellitus. ¿Puede controlar la diabetes mellitus? Esto no son palabras menores, ya que nuestro país se distingue por tener una prevalencia de diabetes enorme. Mientras en otros países del mundo se desarrollan cientos de estudios clínicos para conocer a esta planta, México está rezagado”.

¿Cuáles son los principales efectos-alteraciones de la marihuana?

Es importante saber que al momento de aspirar el humo pasa a los pulmones, atraviesa alvéolos pulmonares, se distribuye en todo el organismo y llega al sistema nerviosos central. Esa ahí donde produce los efectos más conocidos, pero no son los únicos. La razón para fumar marihuana es una sensación de placer y de relajación. Las personas fuman marihuana para sentirse bien. Esos efectos se deben fundamentalmente a una sustancia que tiene la cannabis que es el Delta-9-tetrahidrocannabinol.

¿Cuáles serían las consecuencias en la salud pública?

Tenemos que conocer a fondo cuáles son esos efectos que se producen cuando alguien inhala, inclusive cuando se injiere marihuana en forma de gotas por cuestión medicinal o en pastelillos. Tiene efectos en la parte cardiovascular también. Aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial, y en otras partes del organismo disminuye la presión intraocular. Hay un sistema que se llama cannabinoide en nuestro sistema nervioso central, pero está en todo el organismo. Supimos que podemos empezar a modificar ese sistema para saber cuáles son esas funciones que normalmente tiene el sistema cannabinoide. Las funciones son impresionantes: ese sistema participa en los procesos de memoria, de aprendizaje, de control de la ingesta, de las sensación de bienestar y placer.

Dependiendo la dosis de la marihuana, ¿se puede llegar a un estado de relajación o intoxicación?

Los efectos de la marihuana o de la cannabis sativa está en función de la dosis. En este casos de la cantidad inhalada pero no sólo eso, depende de la especie o variedad de cannabis sativa. Lo que llaman marihuana no es igual a la que se consume en Estados Unidos, en el norte o sur del país. La concentración de activos depende de la especie y variedad. La planta tiene más de 460 sustancias químicas, es un laboratorio de síntesis orgánica verdaderamente extraordinaria. De ellas, poco más de 60 son cannabinoides, el más conocido es el Delta-9, es el que produce los efectos estimulantes y produce esta sensación de bienestar. Pero hay otros cannabinoides que tienen efectos distintos, uno de ellos el cannabidiol que antagoniza los efectos del Delta-9. Es importante saber en este momento a nivel mundial qué se acepta como efecto benéfico o efecto terapéutico de cannabis sativa. Hay dolor crónico en los pacientes con artritis rumatoide, dolor muy difícil de controlar en la clínica que es el que presentan los pacientes infectados con el virus del VIH.

Entonces, no tiene nada de “mala hierba”…

El término de mala hierba es poco afortunado. Desde luego hay riesgos en el consumo de marihuana y que están perfectamente establecidos. A nivel internacional se le considera fármaco de abuso y está clasificado en el nivel I, ¿qué quiere decir esto? Que tiene el potencial de abuso, pero que todavía no se acepta a nivel mundial sus propiedades medicinales. Sin embargo, en este momento por la tendencia pasará al nivel II, que son fármacos de abuso pero se reconocen propiedades medicinales, útiles en la terapéutica. En este segundo nivel están sustancias como la morfina, las benzodiazepinas, son fármacos que hay que manejar con cuidado, porque sí hay el riesgo de abuso. Pero en este momento no se puede hacer, en México esto no está permitido.

¿Cuáles son los efectos negativos?

Los efectos de una dosis regular de marihuana (un cigarrillo tiene de 10 a 20 miligramos de Delta-9) son simplemente de bienestar. Pero si la dosis en lugar de ser de 10-20 es de 40-60-80, o con una concentración de 300 miligramos de Delta-9, entonces se consigue una intoxicación aguda. En dosis altas, la marihuana produce trastornos de conducta serios. Entra en una etapa donde no le interesan los estudios, no se prepara, tiene dificultad para pensar, para concentrarse, para resolver problemas. Lo que definitivamente no debe permitirse el consumo de marihuana en menores de 20 años, porque su sistema nervioso central está en pleno desarrollo. El fumador crónico que tiene menos de 20 años —consume varias veces al día y durante años— tiene el riesgo de que tiempo después se presente un mayor riesgo a padecimientos psiquiátricos. Por eso en la legislación de algunos estados de la Unión Americana como Colorado, en el que ya liberan la marihuana con fines recreativos y medicinales e investigación, no se permite el consumo a menores de 21 años.

¿Es adecuada la propuesta de elevar la dosis para consumo personal?

Pienso que nuevamente va a ser función del nivel educativo y la información que tenga el usuario. Esa cantidad que se pudiera autorizar hay que estudiarla con mucho cuidado. Tenemos que entender que los investigadores no estamos estudiando la marihuana o la cannabis sativa porque no hay autorización. Esto es tan importante como decirle que en México hay variedades de cannabis sativa que no están clasificadas ni estudiadas y no sabemos qué contienen. En el estado de California, Estados Unidos, ya tienen productores profesionales de cannabis sativa, la cultivan, y tienen cultivos hidropónicos que están perfectamente controlados y hacen un control real de calidad. Ellos manejan a los pacientes que el médico les recomienda marihuana medicinal y la variedad que es más apropiada para su padecimiento. Estamos muy lejos de poder hacer esto.

¿En México se tendría primero que investigar para pensar en una posible legalización de la marihuana?

Pensamos que se debe autorizar para la investigación, tendría que ser con protocolos muy establecidos, comités de ética y comités académicos que nos permitiría saber exactamente qué contiene la marihuana que se produce o se cultiva en México. No sé hacia dónde va a llegar esta etapa de discusión de despenalizar la marihuana. En México si finalmente nuestras autoridades señalan que es importante, hay un grupo de investigadores ansiosos de tener la oportunidad de saber qué tenemos y qué se produce y qué efectos benéficos tiene la marihuana nacional. Sabemos que a nivel no oficial hay gente que usa marihuana con fines medicinales, pero esto no está controlado. Mientras no haya un cambio en la legislación, es ilegal.

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Mancera ganaría si la legaliza: Leopoldo Rivera

En septiembre pasado, 67 intelectuales, académicos, artistas y ex secretarios de Estado exigieron, a través de un documento, la despenalización de la marihuana ante la estrategia fallida antinarco del gobierno de Felipe Calderón que dejó más de 80 mil muertos, 26 mil desaparecidos y 160 mil desplazados. Propusieron a la Ciudad de México como una buena opción para iniciar un cambio en la materia, ya que ha legislado con éxito temas polémicos como la interrupción legal del embarazo y las llamadas bodas gay.

Sin embargo, el presidente Enrique Peña Nieto se ha pronunciado en contra de la legalización: “No creo que sea la ruta adecuada”.

Hace un año Washington y Colorado legalizaron el uso de la marihuana con fines recreativos, con este paso se suman a una veintena de estados del país vecino del norte que permiten que la gente compre cannabis sativa con fines médicos. Asimismo, Uruguay se convirtió en la primera nación del mundo en legalizar la marihuana. Es decir, el Estado uruguayo se encargará de regular, emitir licencias, controlar la producción y distribución de la droga en clubes y farmacias.

Leopoldo Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis, afirma que sería muy significativo para la gestión de Mancera la despenalización de la marihuana, ante la caída de la aprobación ciudadana sobre la gestión del mandatario.

“Ganaría mucho en reconocimiento al no reprimir más a los jóvenes. Muchas veces en la investigación de los delitos contra la salud es donde más se comenten abusos por parte de las autoridades. El contacto con los jóvenes es vía los policías que buscan drogas. Por ahí podría aligerarse ese tipo de cargas para el GDF”.

¿México aspira a que el Estado regule producción, venta y consumo de marihuana como Uruguay?

Sí, porque consumir nunca ha estado prohibido. Lo que hace falta es crear derechos para esos consumidores. Es decir, para que puedan acceder a una sustancia legal y de calidad de forma segura. En la ley existe la figura de consumidor, pero no hay la forma en que ese consumidor pueda acceder lícitamente a la cannabis sativa. Creo que el uruguayo sería un buen ejemplo a seguir, particularmente en el DF donde se experimenta este tipo de temas. Puede ser un legado de Mancera, ya que sus antecesores dejaron lo del matrimonio gay o la despenalización del aborto.

¿Te parece que la mota es el chivo expiatorio de siempre a pesar de los avances democráticos en el país?

Es que la palabra tiene una carga social muy fuerte y negativa, este estigma está muy marcado en nuestra sociedad. Tan es así que existe una actitud errónea socialmente: si consumes otra sustancia eres designado como marihuano. Lo que empezamos nosotros a hacer es cambiar las denominaciones como usuarios de marihuana. Que no se les diga adictos, por ejemplo. Es una nueva representación social la que buscamos y creo que ha avanzado mejor por ese lado.

¿Cuál es el principal mito sobre este tema polémico?

Me parece que el principal mito es que la marihuana es una sustancia peligrosa. Esto no es cierto, es mucho menos peligrosa que el alcohol o el tabaco. Hay que reconocer que tiene riesgos, pero no llega a ese grado de peligrosidad. Otro mito es que va aumentar el consumo. Tampoco es cierto, porque finalmente ya hemos observado la experiencia de España y Holanda donde no ha aumentado el consumo significativamente. De todos modos el consumo está ahí a pesar de la prohibición.

¿Crees que la gente está adecuadamente informada sobre las ventajas y efectos de la marihuana?

 Hay desinformación, pero sobre todo en las propuestas de despenalización que existen. Creo que el gran temor es que la marihuana llegue a los niños, cuando ninguna propuesta de despenalización propone que los menores tengan acceso. También hace falta información sobre los efectos de la cannabis, porque la marihuana está metida en el mismo saco que la cocaína, la metanfetamina, la heroína. Decir la palabra droga ya está asociada con la cannabis sativa.

En tu libro La mota señalas el 2001 como el año de la aparición del movimiento cannábico, ¿qué importancia tiene este movimiento en la discusión?

El movimiento por la legalización de la marihuana empezó con la propia prohibición. Lo novedoso de esta parte del movimiento de 2001 a la fecha es que son los ciudadanos los que están pidiendo un cambio en la ley. Ninguno era intelectual o funcionario. Es la gran relevancia de este movimiento: los consumidores salieron a la luz pública y se hicieron presentes en la sociedad para exigir sus derechos.

¿Cuáles son los principales puntos a legislar?

 Declarar prioridad cero a la posesión de cannabis sativa por parte de las autoridades. Es decir, que no se persiga la posesión de marihuana y que se permita el cultivo de una cantidad de plantas para las personas que lo pidan. Crear clubes de cultivo para que los ciudadanos que quieran consumirla y que no puedan sembrar tengan acceso a un cultivo comunitario. Eso podría ayudar bastante, sobre todo a los usuarios que son confundidos por la ley como criminales.

La legalización de la marihuana, ¿disminuirá violencia del narco?

No es el único factor. Para disminuir la violencia habría que acabar con los grupos criminales, pero creo que sí serviría para cortarles un suministro importante de recursos. Quitarles esa fuente de ingresos creo que ayudaría a reducir la violencia.

Números sobre la marihuana

El pasado 13 de febrero, se presentó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal una iniciativa para descriminalizar el consumo de la marihuana. Se pretende, entre otras cosas, aumentar la cantidad para consumo personal de 5 a 30 gramos. Crear espacios de abastecimiento seguro: los proveedores deberán solicitar permiso al Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA), y podrán vender hasta 5 kilos de marihuana en esos espacios, sin que se les persiga. Dicen los perredistas que es una propuesta hacia una política de salud pública.

-En México existen 4.7 millones de consumidores de cannabis sativa, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011.

-Entre 2009 y 2012 aumentó el consumo de marihuana y cocaína entre los adolescentes y disminuyó el de alcohol y tabaco, indicó el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA).

-El riesgo de volverse adicto a la marihuana es tan sólo de 11%, menor al del alcohol (15%) o el tabaco.

-Si la marihuana se consume antes de los 17-18 años de edad, es mayor la probabilidad de desarrollar una adicción, y problemas de salud.

-De acuerdo al Colectivo Por una Política Integral Hacia las Drogas (Cupihd) en la capital existen 92 mil personas que consumen marihuana entre los 14 y 65 años de edad.

-Según el Cupihd 70% de los usuarios de marihuana en el DF tienen un trabajo, 43% estudia y 20% estudia y trabaja.

-El 60 % de los presos en las cárceles federales del país están sentenciados por delitos contra la salud. De éstos, el 58.7% están vinculados a la marihuana.

-La Encuesta de Usuarios de Drogas Ilegales de la Ciudad de México, realizada en 2012 por el Cupihd, revela que dos de cada tres consumidores de drogas ilícitas han sido detenidos o extorsionados por policías u otras autoridades.

-En 20 estados de la Unión Americana está permitido el uso medicinal de la marihuana.

-El consumo de marihuana no es mayor en lugares en donde la sustancia es legal. La descriminalización de la droga en Portugal no aumentó su consumo.

 

Para conocer a fondo el tema de la cannabis sativa recomendamos el libro La mota. Compendio actualizado de la Mariguana en México (Mondadori, 2013)