Alfredo Ríos Camarena
Independientemente de que estemos de acuerdo o no en muchas de las políticas trazadas y encabezadas por el presidente Enrique Peña Nieto, no hay duda de que existe una férrea voluntad de sacar adelante temas que por mucho tiempo permanecieron bajo el polvo del olvido; por eso, no podemos tener un regateo mezquino a los indudables éxitos que ha tenido el gobierno federal y que poco a poco lo habrán de situar en un mejor nivel de popularidad.
En efecto, se ha enfrentado a los poderes fácticos, y el Instituto Federal de Telecomunicaciones está aplicando multas importantes e imponiendo el criterio que se refiere a la transmisión gratuita de la señal abierta en canales de cable; por otra parte, la orden de aprehensión que obtuvo la Procuraduría General de la República en contra del empresario Gastón Azcárraga tiene un significado trascendente, pues devuelve la confianza en que la impunidad de ciertos intocables se puede y debe vulnerar con la fuerza del Estado. En Michoacán, darle un viraje a la estrategia contra el crimen organizado, adoptando el de reconstrucción del tejido social por un lado, y, por el otro, combatiendo sin cuartel al grupo de los Templarios, constituye un acto que la sociedad michoacana y nacional, en términos generales, aplaude.
La lucha contra el crimen organizado recupera su credibilidad frente a la aprehensión de Guzmán Loera, que además marca una estrategia distinta de comunicación social el hecho de que el procurador general de la república haya sido quien ofreciera la breve conferencia de prensa en el hangar de la Marina, ratifica el respeto a la autoridad competente para plantear ante la opinión pública esta memorable acción. A esto se agrega la cuidadosa forma de presentar al mencionado delincuente sin aspavientos y sin glorificar los actos criminales. Más aún, frente a la probable nueva solicitud de extradición del Departamento de Justicia de Estados Unidos para obtener la presencia de Guzmán Loera en ese país, el secretario de Gobernación, atinadamente y con firmeza, manifestó que primero debería cumplir con sus problemas jurídicos en nuestro país y después, quién sabe cuántos años después, se pudiera pensar en obsequiar la mencionada solicitud que todavía no se ha presentado formalmente.
Es lógico que esto no resuelve el problema de las drogas y del crimen, pues el tráfico de enervantes tiene su razón de ser en la economía de mercado y en la oferta y la demanda que proviene, esta última, de la sociedad estadounidense que no ha sido capaz de controlar su consumo.
La colaboración con agencias norteamericanas de seguridad también ha tenido un giro pues el gobierno de México ha dispuesto que exista una ventanilla única a través de la Secretaría de Gobernación; claro que la DEA colaboró con tecnología en la aprehensión del multimencionado criminal, pero esto obedece al hecho de que este tipo de delitos son de carácter global y, por lo tanto, implica la necesidad de participación bilateral o multilateral.
