Hasta ahora la ciencia y la tecnología han aportado a las personas sin alguna extremidad la posibilidad de tener funcionalidad con una prótesis, que generalmente son de plástico o polímeros avanzados, sin embargo, son tan frías e insensibles como la propia naturaleza del material. Eso está por cambiar en la industria de prótesis, que se espera que valga 19 mil 400 millones de dólares para 2015.
Un grupo de ingenieros de Francia, Italia, Reino Unido y Dinamarca han desarrollado una prótesis capaz de transmitir sensaciones al usuario. A través de sensores artificiales, electrodos que se hunden, en este caso, en el brazo de la persona y una interfaz entre el cerebro y la máquina, la prótesis puede saber si el objeto que sostiene puede ser apretado o requiere un tacto suave.
“En realidad no es que el usuario sienta los objetos a nivel de tacto, pero sí siente que el músculo responde a la prótesis, que a su vez entiende de texturas, tamaños y durezas del objeto que sostiene”, explicó Itzel Flores, investigadora en el Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica de la Facultad de ingeniería y especialista en sustitución de miembros de la UNAM.
“El objetivo es proveer información sensorial a un amputado en tiempo real para aumentar la utilidad de la prótesis y que regrese la información sensorial”, dijo a NPR Silvestro Micera, director del Transnational Neural Engineering Laboratory at the Ecole Plytechnique Federale de Lausanne en Suiza.
