Wendy volvió a Galveston a someterse a una cirugía más, luego de que la explosión de una pipa de Termogas en Xalostoc, afectó más del 70% de su cuerpo y le provocó un parto acelerado, del que nació su bebé a la que llamó “Milagros”, informó Virginia Sendel de Lamaitre, quien creó la Fundación Michou y Mau, para el apoyo de niños quemados.

Con 15 años de edad, la joven está preocupada por su apariencia, por su fiesta de cumpleaños y por su vida, luego de que la explosión de gas, del 7 de mayo de 2013, envolvió Xalostoc, a su familia, terminó no sólo con la vida de su madre y de su hermanito, con su casa y además con su propia identidad y la de su hermanita Monserrat.

Por la explosión del 7 de mayo en Xalostoc, fallecieron 27 personas, familias completas, 46 lesionados con quemaduras, 51 vehículos incendiados y 47 casas destruidas, de acuerdo al censo de daños de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.

Wendy fue sometida a más de 10 operaciones quirúrgicas, durante su estancia de seis meses en el Hospital Shriners, y ahora regresará a Galvestón por otra cirugía plástica y terapias de recuperación.

Mientras su hija “Milagros” se queda con sus abuelas, ella “es todavía una bebita, que tiene otra bebita, se podrá hacer varias operaciones en su rostro y para arreglar otras áreas quemadas, pero las cicatrices siempre van a estar”, afirmó Virginia Sendel.

En esas cirugías, médicos especialistas en quemaduras de niños, retiraron la totalidad de la piel quemada de Wendy, quien recibió trasplantes de piel de cadáver, que después fue sustituida por injertos de su propia piel, indicó David Herndon, director general de Shriners Hospitals for Children “Amor al Rescate”, en Galveston Texas, en entrevista con EL UNIVERSAL.

La joven aún no recupera su movilidad al 100%, “tiene 15 años, le quedan tres años para seguir siendo tratada –por lo menos- dos o tres veces al año, cada vez que vaya a sus terapias” que le dan en Toluca o en Galveston, es un caso de la Fundación Mochou y Mau, con el apoyo de la Secretaría de Salud del Estado de México, apuntó Virginia Sendel.

Mientras que Monserrat, quien ahora tiene dos años y medio de edad, también regresó a Galveston, para continuar su tratamiento, luego de que junto con Wendy, logró sobrevivir a la explosión, gracias a que su madre Andrea, la cubrió y protegió entre sus brazos.

La pequeña de dos años recuperó su movilidad, prácticamente a los dos meses de la explosión, gracias a que su mamá, quien falleció días después, la protegió con su cuerpo.

La Fundación Michou y Mau ha trasladado a Estados Unidos, a hospitales para niños Shriners, como el de Galveston Texas, a casi mil 600 niños en riesgo de perder la vida por quemaduras , “que hubieran fallecido de permanecer en México”, además de que atiende a 8 mil menores de edad inscritos en el programa de atención a secuelas, indicó Virginia Sendel.

En México “no hay hospitales especializados, ni privados, para la atención de niños quemados, hay unidades pero ninguna es privada. El costo para un niño que está aquí en una unidad con quemaduras severas, es de dos millones de pesos por un mes, eso nos confirma que un niño quemado no sólo es el que más sufre, sino el que más cuesta, es el niño más caro, por eso la prioridad es prevenir”, reiteró Virginia Sendel.

La fundadora de Michou y Mau, acudió a Naucalpan a la certificación de 15 guarderías como inmuebles seguros contra incendios, para evitar que se repitan tragedias como las de la Guardería ABC, donde fallecieron 49 niños y 75 resultaron lesionados, muchos de ellos con quemaduras graves, afirmó la presidenta del DIF municipal, Erika Peralta Lazo.