Entrevista a Manuel Pérez-Petit/Propietario y director de Sediento Ediciones
Eve Gil
Figura alta y espigada, con una cierta espiritual trasnochada en la expresión y la sonrisa pintada en el rostro, Manuel Pérez Petit (Sevilla, 1967) se ha vuelto una presencia familiar, entrañable incluso en las ferias del libro de toda la república mexicana y los libros de su editorial, relativamente nueva, Sediento Ediciones, circulan en casi todo el país, cosa que, nos hace ver a través de esta entrevista, no ha sido nada fácil: este posmoderno Quijote —que a diferencia del de Cervantes no pierde de vista los obstáculos de la realidad— ha entregado prácticamente su existencia, sacrificando muchas cosas en el ínter, a levantar esta editorial que es también su hogar y su refugio (y el hogar y refugio de todo tipo de autores, incomprendidos algunos, que han quedado confiado en el proyecto).
“Pues monto una editorial”
Pero… ¿por qué el nombre de Sediento?, pregunto al romántico editor sevillano —“romántico” en el más estricto sentido del término—, por hoy radicado en México. La respuesta demora un poco en llegar, aunque los expresivos ojos del entrevistado denotan una cierta picardía:
“¿Tener sed? ¿Estar sediento?, sí, en un sentido amplio, eso te obliga a crear nuevos mundos, creo yo (risas).
“Nunca me había preocupado de entrar en este circuito —continúa—. Siempre hubo una incompatibilidad entre ser editor y escritor, soy poeta y periodista también. Vine a México para estar con una persona con la que luego me casé, y durante mucho tiempo ofrecí servicios como free lance en asuntos editoriales. Alguien sugirió que montara una editorial, y me dije «pues monto una editorial». Yo tenía la marca Sediento registrada en Madrid desde 2005 porque tenía allá una productora de arte experimental y producía música electroacústica, videoarte, instalaciones electrónicas y escrituras experimentales que tenían que ver con la computación y con la escritura, pero desmantelé esa productora para venirme a vivir a México. Cuando monté la editorial opté por no complicarme y retomar la marca”.
Era el año 2011. Apenas han transcurrido tres, y ya Sediento Ediciones está por alcanzar los cien títulos, los cuales fueron presentados y/o expuestos en la Feria Internacional del Libro de Minería.
El también autor de un poemario titulado Sin tierra soy (Tintanueva ediciones, México, 2013), vivió diez años en Madrid antes de llegar —y quedarse— a México, aunque ha trabajado, en asuntos de gestión cultural, en varios lugares de América Latina.
“Dejé de escribir —dice— para dedicarme a la gestión cultural. Soy un raro, y no me canso porque uno no puede dejar de ser lo que es. Sin embargo, a un hijo mío no le aconsejaría hacer lo que yo he hecho con mi vida (risas). He viajado por más de veinte países, en toda clase de circunstancias, aunque hoy, que he fundado esta editorial mexicana, me apetece menos viajar”.
Le comento que en México es una empresa verdaderamente titánica fundar una editorial; que he visto gente bien intencionada, con todos los millones de pesos y las facilidades del mundo para realizar verdaderas hazañas en ese sentido, dejar que sus incipientes proyectos se derrumben estrepitosamente.
Pero Manuel Pérez-Petit, con una mano atrás y otra adelante, ya ha inundado las librerías de México con unos libros de precioso diseño que harían suponer que salieron de una elegante oficina de Polanco… aunque son maquilados en un pequeño estudio de la colonia Pensil, “en cierto modo —señala— es una editorial trashumante. Casi todo mi trabajo lo hago en la calle.”
Hacer algo muy personal
“Partí de cero —reconoce Pérez-Petit— y lo que no quería ni quiero hacer era una editorial independiente como las que funcionan en México, y sí, claro, en otras partes de Latinoamérica. Mi editorial no vive del autor y el autor no aporta… o aporta la mitad sobre una cotización previa de un determinado número de ejemplares. No existe el concepto de «sello» en nosotros, sino que la idea es crear una editorial vinculada al idioma al español. Sediento publica a autores de cualquier nacionalidad con obra publicada en español. Tengo autores de Argentina, Chile, Perú, España, Costa Rica, y naturalmente de México”.
“Cuando me planteé ser editor, me dije que tenía que hacer algo muy personal. Pero uno parte de modelos, de ideales, y los míos fueron Alfaguara, Anagrama y Tusquets. Con base en una combinación de los tres esbocé los diseños de portada. Ahora tengo la idea de evolucionar la tipografía de los libros, desaparecer las cornisas. Me preocupa muchísimo la presentación”.
Mi best seller
Sediento Ediciones es una editorial bastante ecléctica. Está por publicar el nuevo libro de uno de los más emblemáticos narradores mexicanos, René Avilés Fabila, pero del mismo modo que publica nombres de peso —Dorelia Barahona, Rosa Pereda—, publica autores a punto de alcanzar una excelente reputación —Marisa D Santos, Rosemary Espinoza, Luis Bugarini, Eduardo Medina, Ulises Paniagua— y otros que van empezando, entre otros, una jovencísima autora de veinte años, con un importante historial de premios en su haber: Lourdes Laguarda, que debuta como novelista con un thriller: A la zaga del Tarot.
Pérez-Petit hace hincapié en el autor que, hasta el momento, es el best seller de su editorial: Guillermo Mendoza, autor del libro de relatos El diario del caníbal leproso.
—Este es un caso verdaderamente único —señala entusiasta—. Hablamos de un autor nacido en 1955 que durante muchísimos años ha sido maestro de escritores en Valle de Bravo y jamás había publicado obra propia. Llegó a mis manos a través de Maricruz Patiño y me bastó leer las primeras líneas de uno de sus relatos para saber que estaba ante un verdadero talento, y naturalmente, no me arrepiento en lo absoluto de haber apostado por él”.
