Gerard Mortier, el director artístico considerado un revolucionario de la escena operística de las últimas décadas, falleció ayer a los 70 años de edad en Bruselas, Bélgica. De acuerdo con medios de comunicación españoles, el ex director artístico del Teatro Real de Madrid, quien padecía cáncer de páncreas, exhaló su último aliento rodeado de amigos y familiares.

Gerard Alfons August Mortier, quien nació el 25 de noviembre de 1943, en Gante, Bélgica, se caracterizó porque toda su carrera estuvo acompañada por la controversia y por su voluntad de agitar el mundo de la ópera desde todas las instituciones musicales que dirigió.

Ocupó varios cargos de prestigio en el mundo de la ópera, al haber dirigido el Teatro de la Monnaie en Bruselas, el teatro de París, la Ópera de Nueva York o el Teatro Real de Madrid. De noviembre de 2008 a septiembre de 2013 estuvo al frente del Teatro Real de Madrid, que quiso convertir en “un laboratorio de la ópera del siglo XXI”.

Pero la gestión del belga fue muy criticada y provocó su relevo, a pesar de que su contrato vencía en 2016, por el catalán Joan Matabosch. El primer trabajo de Mortier en el mundo operístico fue como asistente del director del Festival de Flandes.

POLÉMICO. Entre sus iniciativas artísticas figuran una aplaudida versión en concierto de la única ópera de Arnold Schönberg, Moses und Aron (2012), propuesta conjunta del entonces intendente del Real con la Philharmonie de Berlín y el Festival de Lucerna, pero también un errado desafío: el montaje que el ruso Dmitri Tcherniakov hizo de Don Giovanni (2013).