Durango celebrará durante este mes las seis décadas del descubrimiento de la Zona Arqueológica La Ferrería, -poseedora de la pirámide más septentrional del continente, cuna de asentamientos humanos provenientes de la cultura chalchihuites que datan del año 450 al 1400 de nuestra era-.

El Centro INAH Durango realizará para celebrar el 60 aniversario de esa zona, una serie de actividades dentro del Mes de la Arqueología, que incluye la exposición “Durango: descubriendo tus raíces”, con piezas encontradas en el sitio; conferencias, talleres, visitas guiadas, una ruta ciclista, rituales en temazcal y prácticas de yoga y meditación.

En un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia se añade que La Ferrería, declarada Zona de Monumentos Arqueológicos en 2002, considerada la frontera de Mesoamérica, contaba con la población más grande e importante del Valle de Guadiana en la época chalchihuite, cultura que habitó en una amplia área establecida desde el sur de Zacatecas hasta el norte de Durango.

Los últimos hallazgos en esa zona son los del antropólogo José Luis Punzo; entre estos: un entierro que localizó detrás de la pirámide, donde se aprecia la sacralización de los espacios, y un fogón que tenía un sol grabado, así como su investigación sobre la observación astronómica de los nativos de La Ferrería en fenómenos como el solsticio de verano y el equinoccio de otoño-invierno.

La trascendencia del sitio arqueológico, según la investigadora del Centro INAH Durango, Cindy Sandoval, radica en el papel que La Ferrería jugó como un centro social-ritual, además de haber contado con la mayor concentración de población en el Valle de Guadiana durante la época chalchihuite. “Fue un punto de convergencia de las aldeas asentadas en el valle y punto de cruce entre pueblos que venían del norte al sur y viceversa”.

Otro rasgo notable es la orientación de su pirámide en los puntos solsticiales y equinocciales. Como la de los teotihuacanos, las construcciones de la cultura chalchihuites que ocupó La Ferrería, seguían el curso de los astros, agregó Sandoval.

Actualmente se trabaja en la conservación y difusión del sitio arqueológico, ya que según la especialista, hace falta concientizar a la población sobre su patrimonio, ya que mucha gente no lo conoce.

La también responsable del rescate arqueológico, adelantó la intención de excavar otras estructuras, además de hacer un estudio de procedencia de materiales y uno de paleodieta, para saber qué comían los integrantes de la cultura que se asentó en La Ferrería, y a futuro, uno de ADN para saber más sobre los rasgos de los habitantes de la zona.

“Queremos hacer un análisis petrográfico de la cerámica doméstica, no ritual, para saber su procedencia, lo que nos ayudaría a revelar y terminar con los mitos de que las culturas del norte eran nómadas, primitivas y salvajes, y que no tenían asentamientos como los de las culturas mesoamericanas”, refirió Cindy Sandoval.