De los primeros desafíos que deberá enfrentar el nuevo gobierno encabezado por la socialista Michelle Bachelet es una huelga de los recolectores de basura y la llamada “Marcha de todas las marchas” .
Los trabajadores recolectores dieron un plazo de 10 días a la nueva administración, que asumió este martes, para que resuelva la traba legal que impide a los municipios pagar un bono que puso fin a un paro realizado en julio de 2013.
Mientras, unas 13 organizaciones sociales y de trabajadores anunciaron para el próximo 22 de marzo la “Marcha de todas las marchas” por el centro de la capital chilena.
Se trata de estudiantes, ecologistas, indígenas, inmigrantes, mujeres, “cannábicos”, ateos, trabajadores y homosexuales que se han unido para realizar la manifestación.
Esto es con la finalidad de “visibilizar el poder ciudadano” y exigir del gobierno de Bachelet que cumpla con su programa y se apruebe una nueva Constitución, vía Asamblea Constituyente.
El movimiento estudiantil organizado declinó participar en esa manifestación ya que la Confederación de Estudiantes de Chile, (Confech), la máxima organización unitaria del sector, no han decidido aún un calendario de movilizaciones.
En la reciente asamblea nacional de la entidad de la Confech se acordó “una disposición al diálogo con el nuevo gobierno”.
Un diálogo “que busque aclarar las ambigüedades del programa de Bachelet, que podamos entender las prioridades de la reforma educacional” , dijo la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Naschia Aburman.
