Tayde Acosta Gamas

 

Para Marilyn Göeters Rivas Mercado

—–Segunda de dos partes—–

 

Carlos Chávez funge como director de la Escuela Nacional de Música, Teatro y Danza. Hasta principios de 1929 presume de la amistad con Antonieta Rivas Mercado, ella lo ha favorecido en su carrera, asimismo, Antonieta promueve la creación del Patronato para formar la Orquesta Sinfónica de México, pero como suele suceder, Chávez olvida muy pronto la amistad y los favores que Antonieta le ha concedido, ya para febrero de 1929 asumen una enemistad que se traduce en una lucha de egos.

Para la representación de Los de abajo Antonieta no toma en cuenta la opinión de Carlos Chávez, ignora por completo su autoridad, así que éste, después de un encendido intercambio epistolar con ella, envía una carta al Rector de la Universidad, Antonio Castro Leal, solicitando la renuncia de su enemiga, así como la de Julio Castellanos y José Luis Ituarte:

“Los trabajos realizados durante el tiempo transcurrido del presente año escolar pueden clasificarse de nulos: La representación de Los de abajo fue hecha con elementos que en su inmensa mayoría no están inscritos es esta Escuela. Los alumnos inscritos no han recibido ninguna atención y se muestran quejosos de esta falta, que si bien se debe a las condiciones anormales en que la señora Antonieta Rivas Mercado ha trabajado a partir de los ensayos de Los de abajo, no deba, por ningún concepto, ser tácitamente sancionada por esta Dirección, por el hecho de permitir que se prolongue un día más. Por consiguiente, me permito pedir a usted en nombre de la disciplina elemental que debe reinar en una escuela, teniendo en cuenta la imperiosa necesidad de una reorganización violenta en este Plantel, que el mal sea corregido cuanto antes, para lo cual, en concreto, propongo a usted lo siguiente: Que se nombre al C. Celestino Gorostiza, profesor de Práctica Teatral, en lugar de la señora Antonieta Rivas Mercado. Que cesen igualmente en sus funciones al señor José Luis Ituarte y el profesor Julio Castellanos.”

La puesta en escena sólo cuenta con la suerte de cinco presentaciones los días 7, 8, 9, 10 y 16 de marzo, la discusión que surge alrededor del montaje es quizá lo que orilla a las autoridades a cancelar las funciones, no se puede asegurar que el veto haya sido una orden directa de Plutarco Elías Calles, pero sí podemos comprobar que Antonio Castro Leal suprime las funciones de Los de abajo y exige la renuncia de Antonieta.

Mariano Azuela tampoco sale ileso de este conflicto, la última impresión de Los de abajo aparece en 1927 y para 1929 se trabaja en una nueva edición pero sin más explicaciones se cancela el proyecto, el doctor Azuela apunta:

Los de abajo fracasó rotundamente en su arreglo. Y lo peor fue que eso redundó en desprestigio para la novela. De buena o de mala fe, muchos escritores la atacaron tomando como base escenas del drama. Y el gobierno tuvo que suspender las representaciones después de la cuarta y se suspendió la impresión de la novela ya aventajada y naturalmente no se me pagaron ni un centavo de lo que se me había ofrecido por dicha edición.

La novela se publica, bajo el sello Pedro Robredo, hasta el año de 1938 durante el sexenio de Lázaro Cárdenas.

Frente a la teatralización de Los de abajo, Antonieta está actuando con toda conciencia, no es gratuita su inclinación por este relato, en el año de 1929 se inicia el periodo conocido como el “Maximato”, lo que ella pretende es criticar directamente el gobierno de Plutarco Elías Calles, pues se sabe que Antonieta queda muy impresionada con la muerte de Obregón, ve muy de cerca el acontecimiento, es obvio que siente sospechas sobre la participación del presidente Calles. También consta el aspecto de la religión, Antonieta es católica aunque no practicante, pero como artista sensible, es evidente su desprecio a cualquier manifestación violenta como la propia Guerra Cristera.

Por otro lado, Antonieta es profesora y sus alumnos que se reúnen en las tertulias de su casa en la calle de Monterrey 107 participan del movimiento por la Autonomía Universitaria, ella por supuesto apoya esta demanda, además, los jóvenes son seguidores de José Vasconcelos, quien en ese momento está contendiendo por la presidencia de la República, es posible que por este medio ella decide unirse a la campaña de Vasconcelos. Antonieta lo conoce personalmente el 10 de marzo de 1929.

Pero el suceso definitorio en el enfoque de Antonieta es la misma Revolución Mexicana, ella vive en carne propia este capítulo, junto a su familia se queda en México cuando todo el mundo escapa para Europa, de primera fuente observa los horrores de la lucha armada, las traiciones, los engaños, está plenamente documentado su desacuerdo con la política Callista, es indiscutible que el montaje de Los de abajo obedece a una preocupación personal.

Mariano Azuela le envía una carta el 2 de abril de 1929:

“Muy estimada señora, mi relativo aislamiento es causa de que hasta ahora me haya llegado la noticia del fracaso oficial del arreglo dramático de Los de abajo. Es por esto que hasta hoy también pueda mandarle mi felicitación más calurosa y más cordial. Hay éxitos que dan vergüenza y fracasos que enorgullecen. Y bien, ahora sí me pongo incondicionalmente a sus órdenes para que demos los retoques necesarios a la obra de ustedes, para el éxito que obtendrá a su debido tiempo. Por lo demás no tengo más pretensiones que las de quien conoció y vivió el medio y el momento que con tanto cariño y entusiasmo estudiaron ustedes y sus bravos muchachos. Sabe usted que soy su siempre agradecido, afectísimo, atento y seguro servidor.”

Después del fracaso de la representación de Los de abajo, Antonieta se retira a otra empresa, ahora es el turno de la Campaña Electoral de José Vasconcelos, pero no siempre le es fácil concluir un proyecto en ciernes. A finales de septiembre viaja a los Estados Unidos y el 6 de octubre llega a la ciudad de Nueva York. Sus planes en esa ciudad son dedicarse a escribir, traducir, llevar al cabo la difusión de la pintura de Manuel Rodríguez Lozano, Julio Castellanos, Antonio Ruiz “El Corcito” y el finado Abraham Ángel, asimismo, efectuar una investigación sobre teatro medieval y elaborar un estudio sobre el movimiento de los teatros pequeños.

Antonieta observa el ambiente cultural del grupo mexicano en Nueva York y está decepcionada, su encuentro con José Clemente Orozco y Alma Reed es muy desafortunado, con José Juan Tablada y Anita Brenner es explícitamente atropellado. El único aspecto positivo es su nueva amistad con Federico García Lorca y su reencuentro con Francisco Agea y Emilio Amero.

El 17 de octubre relata a Manuel Rodríguez Lozano:

“La traducción de Munguía de Los de abajo es pésima. Está en slang americano corriente. Es una lástima. Ya le escribo a Pepe Luis [José Luis Ituarte] –quiero hacer la traducción al inglés. Será quizá posible montarla, aunque me conformaría con publicarla y, como hay centenares de Little theaters y, con el contacto directo del Guild, si alguna vez la montaran tendrían que recurrir a nosotros”.

Antonieta realmente se encuentra emocionada con el proyecto, cada vez se entusiasma más con la idea de hacer una representación en Estados Unidos, el 20 de octubre menciona: “Yo haré las traducciones al inglés. También Los de abajo. Ya le escribo a Pepe Luis. Lorca me proporcionará cosas de teatro suyas. –¡Qué bien si Julio [Castellanos] viniera a montar Los de abajo en el Guild!”

No se tiene noticia de la traducción de Los de abajo de Antonieta, todavía los días 30 de octubre, 21 de noviembre y 15 de enero, le solicita a Rodríguez Lozano que le haga llegar el relato para comenzar la traducción. En diciembre de 1929 Antonieta se marcha a Los Ángeles. A finales de enero escribe: “Antes de irme quiero acabar la traducción de Los de abajo (estoy en tratos para que la monten acá) y el Sensacional jurado que voy terminando para enviárselos al Guild de Nueva York”.

En el mes de febrero de 1930, casi un año después de la representación en el Teatro Hidalgo, Antonieta Rivas Mercado monta Los de abajo en Los Ángeles, sin embargo, no existe ningún interés por parte de la prensa ni por el público. Mariano Azuela le avisa a Enrique Munguía: “Un amigo de Los Ángeles me acaba de escribir y me noticia que en esa ciudad se anuncia la representación del arreglo dramático de Los de abajo hecho por Ituarte y la señora Rivas Mercado. Es la primera y única noticia que de esto tengo”.

Es incuestionable la admiración que tiene Antonieta por el texto del doctor Azuela, si bien ella está más emparentada con la obra literaria del grupo de Contemporáneos y con el influjo reciente de la literatura europea: Marcel Proust, André Gide, James Joyce o Jean Cocteau, no existe duda de que Los de abajo es en ella una especie de manifiesto personal.

En México, José Vasconcelos es derrotado en las elecciones ante lo que se presume como uno de los fraudes más evidentes de nuestra historia política. Antonieta al asumirse como vasconcelista, muy aparte de la relación que mantiene con Vasconcelos, también se muestra partidaria de las causas justas y le resulta muy amargo ver que sus esperanzas se desvanecen.

En el mes de abril de 1930 regresa a México, fuertes problemas personales la obligan a presentarse y su labor cultural en Estados Unidos, en pro de la obra de Rodríguez Lozano, Julio Castellanos o en el caso de Mariano Azuela, ha fracasado. Hacia finales de abril, el doctor Azuela refiere a Munguía: “La representación de Los de abajo (arreglo de la señora Rivas Mercado), según noticias que me da una hija mía que vive en Los Ángeles, y acaba de llegar a México fue un fracaso ruidoso. Ni la prensa se ocupó de la única vez que se puso en escena”.

Antonieta no emprende otra empresa de carácter cultural en el tiempo que le queda, se encierra a estudiar y a escribir. Casi un año después, en febrero de 1931, intenta apoyar a José Vasconcelos con la reedición de su revista La Antorcha, infortunadamente, el tiempo ya no está de su lado. ø