CIENCIA
Descubren más funciones en la hormona oxitocina
René Anaya
Como muchas otras sustancias que produce el organismo humano, poco a poco se van descubriendo las numerosas funciones que tiene la hormona oxitocina, la cual podría contribuir a combatir la anorexia nerviosa, que afecta principalmente a jóvenes y adolescentes, ya que se presenta entre los 12 y 25 años.
Aunque el padecimiento ha llamado la atención en todo el mundo, en nuestro país no se cuenta con datos fidedignos sobre su frecuencia, en parte por el deficiente registro de padecimientos y en parte porque los familiares de los afectados intentan ocultar o falsear los diagnósticos. Sin embargo, según algunos especialistas, se estima que casi cinco personas de cada millón sufren este trastorno alimentario en México.
Una hormona amorosa
Uno de los principales problemas para combatir la anorexia nerviosa es la dificultad en lograr que quien la sufre reconozca que efectivamente la tiene, ya que como hay una distorsión de la percepción de su cuerpo y de los alimentos, el enfermo se resiste a acudir al médico o a comenzar a recibir tratamiento. Aún más, las terapias ensayadas no son del todo efectivas, pues se estima que una décima parte de los pacientes muere a causa de las complicaciones de la enfermedad.
Por esta razón, resulta esperanzador que la hormona del amor pueda ayudar a combatir las percepciones distorsionadas de los anoréxicos, según un estudio que se dio a conocer el 6 de marzo pasado en la revista PLOS ONE (publicación de la Public Library of Science de Estados Unidos).
La oxitocina (identificada hace años por su intervención en el inicio y mantenimiento de las contracciones uterinas durante el parto, así como por su papel en la producción y secreción de leche durante la lactación) parece tener otras funciones, pues también se produce en los varones, aunque por supuesto sus efectos no son los mismos que en una madre, sino que tienen que ver con el placer y la monogamia.
La oxitocina estimula el sentimiento de conexión y la creación de lazos afectivos e incita el comportamiento maternal y paternal, pues se ha visto que se libera cuando se abraza a los hijos y a la pareja con quien se tiene una relación de muchos años. Asimismo, se sabe que la oxitocina se produce durante los orgasmos.
Pero eso no es todo. Se supone que puede disminuir los efectos del estrés físico y emocional. Se ha demostrado que las personas que tienen un mayor nivel de oxitocina resisten mejor las malas noticias. En otras palabras, durante el estrés se puede optar por la lucha o la huida —ante la acción de la adrenalina— o por calmarse y proteger a familiares y a la comunidad —por el efecto de la oxitocina.
Asimismo, se ha demostrado que puede reducir la ansiedad social en pacientes con autismo y que contribuye a vencer la timidez. También se ha probado en algunos trastornos psiquiátricos con resultados alentadores.
Hacia una cura de la anorexia
Por su parte, Youl-Ri Kim, del Departamento de Neuropsiquiatría de la Universidad Inje, de Corea del Sur, y sus colaboradores, han encontrado una nueva función para la oxitocina, como un factor que podría mejorar la percepción de las personas con anorexia, que centran su atención en los alimentos ricos en grasas y en las personas con sobrepeso.
“Usamos la oxitocina como posible tratamiento para la anorexia, centrándonos en algunos de estos problemas de fondo que vemos en los pacientes”, ha explicado Janet Treasure, coautora del trabajo, del Instituto de Psiquiatría del King’s College London del Reino Unido.
Los investigadores hicieron dos estudios, el primero, publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, refiere que se administró una dosis de oxitocina a 31 pacientes con anorexia y 33 voluntarios sanos. Posteriormente se les mostraron imágenes tanto de alimentos con poca y muchas calorías, como de personas delgadas y obesas. Los pacientes con anorexia, después de la oxitocina, redujeron su atención hacia los alimentos ricos en calorías y hacia la gente obesa.
El segundo estudio, publicado en PLOS ONE, fue con las mismas personas, pero se introdujo un placebo para ver su efecto; asimismo, se les presentaron imágenes faciales con expresiones de ira, asco y felicidad. Se encontró que después de la toma de oxitocina, quienes sufrían de anorexia fueron menos propensos a enfocarse en las caras de asco y de enojo.
“Nuestra investigación muestra que la oxitocina reduce tendencias inconscientes de los pacientes a centrarse en los alimentos, la forma del cuerpo y las emociones negativas como el asco”, refirió el profesor Youl-Ri Kim. Sin embargo, considera que se requieren más estudios en poblaciones diversas para comprobar que efectivamente la oxitocina puede ser un factor clave en la lucha contra la anorexia nerviosa.
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