Maduro apunta a los Estados Unidos desde su propia tribuna. En una columna publicada en The New York Times manda un mensaje de doble rasero al pueblo estadounidense. Por una parte les acusa de ponerse del lado de la oposición, de aquellos que quieren derrocar constitucionalmente al gobierno democráticamente elegido, pero a su vez intenta tender puentes diplomáticos con la primera economía mundial.

En concreto Maduro considera que la Administración Bush respaldó el golpe de 2002 contra Hugo Chávez y acusa al actual Ejecutivo Obama de dedicar al menos 5 millones de dólares al año a apoyar a los movimientos de oposición en Venezuela.

El presidente de Venezuela demoniza a los manifestantes llegando incluso a hacerles responsables de sus propias muertes. Les acusa de ser los causantes de la mitad de los fallecimientos que se han producido en el país, 36 hasta la fecha (39 según los medios oficiales), por los que rendirán cuentas. Aunque reconoce que un pequeño grupo de las fuerzas de seguridad del Estado también han participado en la violencia, algo lamentable.

Insiste además en que las protestas las promueve solo «un 1% de la sociedad, aquel que corresponde «a los sectores más acomodados y con el único objetivo de derrocar inconstitucionalmente a un gobierno democráticamente electo. El presidente Maduro considera que con sus acciones estas personas han atacado numerosas instalaciones oficiales, provocando pérdidas por millones de dólares.

La Venezuela que describen los medios occidentales no existe para el presidente de Venezuela, han distorsionado la realidad», juzga.

A ojos del presidente maduro su democracia está en perfecto estado y las amenazas de sanciones carecen de sentido internacionales. Para él ahora es tiempo de diálogo y la diplomacia.

Defiende que su Gobierno ha tendido la mano a la oposición» también se ha dirigido al presidente Obama con el deseo de intercambiar de nuevo embajadores.

Esperamos que su Administración responda del mismo modo, añade. Venezuela necesita paz y diálogo para avanzar. Daremos la bienvenida a cualquiera que sinceramente quiera ayudarnos a alcanzar estos objetivos, concluye.