Cae otro importante capo, Enrique Plancarte

Alfredo Ríos Camarena

Desde el abatimiento de Beltrán Leyva, en el sexenio pasado, y recientemente la importante captura del Chapo Guzmán, la Marina Armada de México ha jugado un papel relevante, que hoy vuelve a ser trascendente con la muerte de Enrique Plancarte Solís (de 43 años) a quien los infantes de Marina abatieron en Querétaro en una colonia del municipio de Colón; fue plenamente identificado después de las pruebas periciales que realizó la Procuraduría General de la República, y el pasado día 1 el nuevo comisionado de Seguridad, Alejandro Monte Rubido, ofreció una conferencia de prensa al respecto.

Una vez más es la Marina quien alcanza este éxito en la guerra contra el crimen; aun cuando en esta ocasión no se habló de cooperación con las agencias norteamericanas, probablemente así haya sido también, lo que nos hace pensar que la ventanilla única ordenada por el presidente Peña Nieto en nuestras relaciones con las agencias internacionales de seguridad se esté realizando por conducto de otra secretaría que no es la de Gobernación; todavía queda pendiente el misterio de los dos agentes de la CIA, que junto con un oficial de marina mexicano, fueron baleados por policías federales hace algún tiempo.

La estrategia de seguridad sigue teniendo su mayor impulso en la coordinación de los diferentes niveles de gobierno y en la federalización de la acción policiaca, pues además del nombramiento del comisionado de Seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo, ahora se dio también un cambio en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de México, entidad asediada por el crimen, donde fue nombrado un cercano colaborador del secretario de Gobernación, Osorio Chong, en la persona de Damián Canales, que tomó posesión del cargo tras la renuncia de Rocío Alonso.

Por otra parte, también está cambiando radicalmente la relación con los grupos de autodefensa en Michoacán, como lo señaló Castillo Cervantes después de encontrar como probable responsable del asesinato del presidente municipal de Tanhuato, Gustavo Garibay García, al líder de autodefensas de Yurécuaro, Enrique Hernández Salcedo, que fue detenido junto con otras 19 personas, y se estableció que el motivo de este homicidio fue porque el mencionado alcalde se había opuesto a los grupos de autodefensa.

Difícil tarea para el gobierno de la república, pero al menos se están obteniendo resultados para desmantelar a los más importantes carteles de la droga, como el de Sinaloa y el de Michoacán con Los Templarios.

No obstante, en Morelos, Oaxaca, Guerrero y en otras entidades falta mucho por hacer, sobre todo en lo relativo a aquellos delitos que afectan más a la sociedad, como el secuestro y la extorsión.

Como quiera que sea, no se puede negar que existe una decisión sólida para terminar con esta lacra social; todo indica que el presidente Peña Nieto está decidido a limpiar la casa.

Mientras tanto, los avances en materia económica aún no se concretan ni ha cambiado la percepción de la sociedad, que espera que con la aprobación de las leyes secundarias a la reforma política, a la reforma de telecomunicaciones y a la reforma energética, pueda avanzarse en este terreno.

Los tiempos del Congreso son fatales, la agenda legislativa está saturada y si quieren avanzar en los términos que ellos mismos se han fijado, se requerirán periodos extraordinarios de sesiones de ambas cámaras; es tiempo de que estas reformas, especialmente la de telecomunicaciones y la política, no se desvanezcan en la aprobación de las leyes secundarias; por eso, a pesar de la prisa y de la urgencia, el Congreso está obligado a un debate amplio y transparente para que la ciudadanía se informe y participe con su opinión en estos temas fundamentales para el futuro del país; decía Napoleón a su valet: “Vísteme despacio que voy de prisa”. Hay que acelerar pero previniendo que estos cambios no sean coyunturales, sino viendo a plenitud el horizonte de la república.