Menos de 80 días quedan para el puntapié inicial en la Copa Mundial en Brasil, cita que congregará a millones de fanáticos del futbol y, por qué no, también de la cerveza, pero el gobierno de Dilma Rousseff tenía una noticia que anunciar: está estudiando elevar los impuestos de determinados productos, entre ellos la cerveza.

¿La razón? para compensar cuatro mil millones de reales (unos 1.730 millones de dólares) que se deben destinar de manera adicional al sector energético.

De esta forma, el consumo de cerveza en el país sudamericano se podría ver afectado, donde por persona se consumen 70 litros al año.

A fines del año pasado, tras largas negociaciones entre la FIFA y Rousseff, se acordó que Budweiser, uno de las principales auspiciadores del Mundial, pudiera vender cerveza en los estadios durante la cita deportiva.

Según la norma general de la Copa, la distribución y el consumo de cerveza estaban prohibidos durante el evento, sin embargo, las presiones sobre la FIFA llegaron a buen puerto.

El impuesto se haría extensivo a la industria cosmética, al agua y a los refrescos. US 1.730 mills. es el monto que esperan recaudar con el alza de impuestos que también se aplicará a las bebidas.

En noviembre de 2013, el Ejecutivo informó acerca de un “rescate” de 12 mil millones de reales (casi US 5.200 millones al cambio actual), aunque había negado que hubiera una crisis energética en el país, según medios internacionales. De estos, ocho mil millones ( 3.463 millones de dólares) consideraban financiamientos contratados en el mercado mediante la Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica, para que las distribuidoras pudieran pagar por generadores.

En su momento, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, había adelantado que el costo adicional del rescate energético sería compensado con mayores impuestos, hecho que finalmente fue confirmado esta semana por el subsecretario de la cartera, Luiz Fernando Teixeira Nunes.