Patricia Gutiérrez-Otero
Qué fácil es morir en manos del crimen organizado. Pero qué difícil cuando alguien cae en manos de los médicos, y más cuando éstos pertenecen a instituciones privadas o públicas que tienen sus propios intereses, normas y vicios. Mi madre, quien ahora yace en una cama de la clínica 58 del IMSS con una pierna amputada y con un problema gastroinstestinal sin diagnóstico, dice “qué difícil es morir”.
Si en los hospitales particulares prima la ganancia económica, por ello se pide de antemano la tarjeta de crédito o el seguro que ampara los gastos, los médicos sí mantienen un diálogo multidisciplinar y brindan la infraestructura necesaria, aunque puedan prolongar la vida del paciente innecesariamente por querer salvar la vida o aumentar sus ganancias.
Por su parte, en el Seguro Social el sistema es pésimo. No quiero referirme aquí a los doctores y al personal, que aunque muchas veces ya están muy viciados y burocratizados, lo están por pertenecer a un sistema que lo fomenta. El sistema es muy costoso y el dinero se pierde por la repetición de análisis, procedimientos, traslados… Gastos que le cuestan a todos los derechohabientes. A mi madre le hicieron dos veces un aspirado de médula porque la clínica no puede enviar las muestras a la Raza. En el caso actual, estuvo sábado y domingo en emergencias de la clínica 58 sin diagnóstico ni tratamiento hasta que el lunes el angiólogo pidió que la transfirieran a la Raza para realizar un estudio. La doctora le dio los papeles a mi hermana diciendo que en la tarde se iría. Nunca se fue y acusaron a mi hermana de poseer documentos oficiales. El martes presionamos: en la Raza no le realizaron el dopler, necesario para un diagnóstico posterior certero, y la regresaron con orden de amputar la pierna, que quizás a tiempo se habría salvado. Posteriormente, complicación gastrointestinal. Un médico dijo que había que operar, casi entra al quirófano con altísimo riesgo; otro detuvo la operación. Nunca apareció un gastroenterólogo. No hay comunicación entre los médicos. El médico tratante viene sólo cada tercer día. Y mientras le mantienen la vida a una persona de 86 años que desea ya irse…
¿Por qué el IMSS tiene una organización pésima? ¿Por qué nunca se ha reformado? No es falta de medios, es falta de voluntad política para hacer de esta institución un ente funcional.
Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés, que se detengan las mineras, que se revisen a fondo y dialógicamente todas las reformas impuestas por el gobierno, que no se entreguen los hidrocarburos en manos privadas.
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