Juan Antonio Rosado

Un chilango nos da la bienvenida a Tijuana. Allí se reencontrará con su amante, quien le ha obsequiado el boleto de avión. Entramos entonces a la Avenida Revolución, “esa zona de tolerancia inventada por los gringos para desbocar en ella sus ansias de sexo desmedido y sed amarga”. Diatriba no es la típica novela sobre viaje, iniciación y transformación… Es verdad: hay un viaje interior: el de un capitalino que desea ser escritor (evoca a Henry Miller, a Bukowsky, a Joyce, entre otros), pero es sobre todo un viaje exterior, hacia Tijuana, para encontrarse con una novia sui generis y continuar una relación muy particular. El narrador se percata de que vivir es la única forma de ser escritor. De otro modo, ¿cómo dotar a la página de vida? Afirma: “Debo hacer que la página escurra vida”.
En este largo e intenso monólogo, se relata situaciones límite, recuerdos, introspecciones, motivaciones, intenciones, retrospecciones, pero también hay reflexiones como ésta: “Los pinches gringos inventaron un concepto de establecimiento fast food según el cual, a partir de una lluvia de sensaciones, provocada por colores e imágenes, se le debe disparar al cliente la idea de felicidad y bienestar, con la finalidad de que no tenga reparos en consumir hasta mierda de perro, siempre y cuando ésta venga dentro de una ‘caja feliz’”. Quienes viven en Tijuana “ya piensan y actúan como gringos”.
Las atmósferas son bohemias, decadentes, llenas de alcohol, drogas, sexo y cierta promiscuidad; el lenguaje, prosaico, fuerte, enérgico por necesidad, ya que forma es fondo. No obstante, los recursos literarios son utilizados con sobriedad. Como se trata de un potencial escritor, aprovecha para introducir referencias culturales, como el día en que murió Octavio Paz. El centro, sin embargo, es Tijuana, ciudad de leyenda negra, vicio y perversión, “ciudad cantina y prostíbulo”. Vania, “la chaparra” ama al protagonista porque “Una de las manifestaciones del amor es el desprendimiento”. Son intensas las secuencias eróticas en que se describe el cuerpo y el movimiento del deseo. Diatriba, en fin, indaga sobre el proceso de escritura y el significado del fracaso. ¿Novela de peripecias o de formación? ¿Ambas a la vez? Me inclino por la última fórmula: las aventuras del viaje y del tocar fondo son también las de crecer y caer a cada instante.

Jaime Magdaleno, Diatriba (para tus nalgas) en Bildungsroman, El perro de Diógenes Ediciones, México, 2012; 173 pp.