En China, el turismo no sólo es cosa de visitar un lugar, sino uno de los pilares de su crecimiento económico. En tan sólo una década, transformó gran parte de su infraestructura rural, urbana y empresarial, para convertirlos en polos de recepción de visitantes internacionales a gran escala. Las autoridades han incentivado la actividad turística haciendo de este sector uno de los más rentables, al grado que la misma población se sumó a estas políticas desarrollando tareas de mejoramiento de imagen como limpieza regional de bosques y entornos naturales, ríos y cascadas, carreteras y caminos secundarios.
La afluencia turística a China ha ido en aumento cada año. En 2010, fue el tercer país más visitado del mundo con un promedio de casi 60 millones de visitantes extranjeros. En el 2012, articuló una nueva política para favorecer al sector: aumentar y agilizar la emisión de visas con la mirada firme en superar los 500 mil visados, una acción que impulsaría aún más el crecimiento económico, que la actual crisis global ha frenado por distintos motivos macroeconómicos.
El ciudadano chino es muy afecto a viajar durante sus vacaciones o tiempo libre. Este ha sido el resultado de un gran esfuerzo que ha realizado desde los ochenta para convertir a China en una nación con poderío económico estable, en lugar de ser una nación consumista, como muchos países en el mundo. Es por ello, que estas políticas turísticas no sólo han atraído a los visitantes extranjeros, sino a los mismos viajeros nacionales. Como prueba de ello, en octubre de 2012, más de 740 millones de chinos viajaron dentro de las fronteras del país.
Aumento en sitios históricos
El gobierno chino logró hacer del turismo una actividad estratégica para el desarrollo nacional, mediante el aumento de destinos atractivos para el flujo turístico exterior. Esto se logró mediante el aumento de la investigación y catalogación de sitios históricos y arqueológicos, algo que le permitió consolidar una gran cantidad de lugares turísticos, a tal grado que ahora es la segunda nación del mundo con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sólo Italia la supera por un margen de 45 sitios históricos.
Entre los principales destinos turísticos de China se encuentran: La Gran Muralla China (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 y como una de las nuevas maravillas del mundo moderno en 2009), también está la ampliamente visitada Ciudad Prohibida en Pekín, Las Montañas de Guilin, que despiertan la imaginación de cualquier visitante y lo hacen evocar la belleza enigmática de los cuadros rurales que por tanto tiempo han cautivado a los artistas occidentales. También resultan muy atractivos el Valle Jiuzhaigou, el Mausoleo de Qi Shi Huang, el río Yang Tsé y el Palacio Potala en Tibet.
