La extraña inteligencia de la que suelen hacer gala los gatos  los convierte en unos animales fascinantes, que adoptan multitud de comportamientos que resultan casi incomprensibles a los ojos de los seres humanos. En el blog “Play Ground Noticias” han elaborado una lista con diez curiosidades sobre estos animales, tomadas del libro “La naturaleza de los gatos”, de Stephen Bodiansky.

1.- La prueba del espejo

Como si se tratara de un vampiro, la mayor parte de los gatos no reacciona cuando su imagen se ve reflejada en el espejo. Según el autor del libro, la total indiferencia del animal se debe a que al espejo le falta olor, un elemento esencial para que el felino reaccione frente a él como otro ser vivo.

2.- Un gran procastinador

Mientras que un ser humano emplea alrededor de una tercera parte de su tiempo en dormir, los gatos suelen pasar mucho más tiempo en los brazos de Morfeo, aunque no lo hacen de un tirón, sino en pequeñas siestas a lo largo del día. Por ello es habitual que pasen muchas horas “ desaparecidos” en un lugar tranquilo en el que no sean molestados. Su fama de presumidos tampoco es infundada. Un 30 por ciento de su vida lo emplean en asearse.

3.- Un fuerte instinto

A pesar de que con la domesticación los gatos perdieron gran parte de su agresividad, han conservado casi intacto su instinto cazador, lo que hace que vean cualquier ave doméstica como una presa en potencia. Otro de los instintos que han sobrevivido es el de la supervivencia. Así, normalmente duermen con el lomo apoyado contra una superficie densa para evitar que algún enemigo pueda atacarles por la espalda.

4.- Grandes saltadores

El gato posee una extraordinaria potencia en el salto. Puede elevarse hasta siete veces por encima de su altura a cuatro patas, lo que equivale a un metro. Además posee una gran capacidad de reacción que les permite darse la vuelta en el aire y caer siempre sobre las cuatro patas.

5.- Por que entierran sus excrementos

El sistema digestivo del gato es asombroso. Además de permitirle expulsar por la boca las bolas de pelo que se ha tragado mientras se lamía las patas y el cuello, sus heces siempre forman bolitas compactas que apenas dejan rastro. La razón por la que los felinos entierran sus excrementos es el penetrante olor que desprenden y que, de quedar al aire, podría atraer a enemigos que amenacen su territorio.

Abc.es/bbb