Nombrarla “nueva” puede parecer paradójico, ya que hacer ejercicio sin ropa es común en algunas culturas desde la antigüedad; sin embargo, en occidente no hay muchos lugares donde se invite a las personas a pagar por quitarse la ropa y estirar sus músculos.
El lugar que está haciendo negocio de esta tendencia es Bold & Naked, un estudio ubicado en Nueva York que para detener el morbo de quienes acuden por primera vez, asegura: “Nuestras clases no son sexuales en ningún sentido”.
Los expertos que atienden el lugar explican que si lo que se busca es un orgasmo, hacer ejercicio en su salón no es la vía correcta, de hecho no permiten que los alumnos vayan con acompañantes y mucho menos que se tomen fotografías durante la clase.
El costo es de 25 dólares por una clase, 120 dólares por cinco sesiones o 230 dólares por el derecho de acudir 10 veces. La diferencia entre una clase normal y una sin ropa, además de lo obvio, es el sentido espiritual que lo guías le dan al momento.
“Se trata de encontrar la fuerza para exponer su vulnerabilidad y conectarse a sí mismo y con otros en el nivel más profundo. Se trata de la atención, la compasión, la liberación y el empoderamiento de demostrar que tenemos los mismos temores humanos, pero también la opción de actuar por amor en lugar del miedo”, dicen Monika Werner y Joschi Schwarz, creadores del proyecto.
Lo que garantizan es un ambiente seguro y la posibilidad de que cambie no sólo tu cuerpo, sino tu mente.
¿Lo harías?
