SALUD

 

Omega-3 DHA

Gabriel Gutiérrez

La suplementación con omega-3 DHA durante el embarazo ha demostrado tener un impacto significativo en la salud de los recién nacido y de la madre, a corto y mediano plazo.

Algunos de los beneficios incluyen un aumento considerable en la edad gestacional aumenta, reduciendo los nacimientos prematuros; asimismo el bebé tiene un peso mayor al nacer e incluso puede llegar a mejorar la salud de los ojos y la coordinación del lactante.

Es importante mencionar que mantener el cuerpo activo y en forma durante el embarazo ayuda a mejorar la salud de la madre, permitiéndole evitar dolores de espalda, incrementar su energía, fortalecer sus músculos e incluso a dormir mejor.

Los expertos recomiendan que las mujeres embarazadas y los lactantes ingieran de 200-300 mg de omega-3 DHA. Naturalmente, este ácido graso solamente se encuentra en los pescados grasos o azules, como salmón, atún, arenque o sardina y en las algas de las que se alimentan estos pescados; sin embargo para aquellas mujeres que comúnmente no ingieren pescado, por temor a una posible contaminación o porque padecen algún tipo de alergia, existen suplementos alimenticios o alimentos fortalecidos con omega-3 DHA.

La combinación de actividad física y una alimentación adecuada hacen el balance para un embarazo saludable y una buena calidad de vida durante toda esta etapa. De acuerdo con el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, las hormonas producidas durante el embarazo pueden causar que los ligamentos y las articulaciones se relajen, lo que incrementa el riesgo de sufrir una herida, por esto, es importante realizar el ejercicio adecuado a cada etapa del embarazo, para evitar poner en riesgo la salud de la madre y el bebé.

Uno de los ejercicios que brindan grandes beneficios durante esta etapa es el yoga, ya que además de ser una actividad física completa ayuda a las madres a mantener la concentración, meditación, un mejor conocimiento del cuerpo y mente, que en el momento del parto son de gran ayuda, además de transmitir  un ambiente de serenidad para el desarrollo del bebé. Algunos otros ejercicios adecuados para esta etapa son caminar, nadar, ciclismo estático, e incluso, si la madre era corredora antes de embarazarse, es posible que siga corriendo durante la gestación, siempre y cuando modifique su rutina para no ponerse en riesgo.

Por otro lado, asegurarse que la madre y el feto reciban la cantidad adecuada de omega-3 DHA ayudará prevenir la aparición de defectos del tubo neuronal del bebé, evitando así enfermedades como espina bífida, parálisis cerebral o bajo peso al nacer.

Los beneficios de la ingesta de omega-3 DHA y el ejercicio deben continuar aun después del embarazo, pues estudios aseguran que los niveles más altos de DHA en la leche materna se asocian con la capacidad del lactante de ajustarse de manera fácil a los cambios de su entorno, de acuerdo con la escala de evaluación de conductas neonatales de Brazelton.

Una vez que el bebé ha nacido es importante que la madre retome sus rutina de ejercicio, lo ideal es comenzar con caminatas ligeras, hasta sentirse lista para retomar sus rutina regular, mantener el ejercicio en esta etapa ayudarį a la madre a prevenir la depresión postparto.