Aplausos, abucheos, exclamaciones y…

 

 Carlos E. Urdiales Villaseñor

 

La semana pasada, las redes sociales se ocuparon parcial pero relevantemente de la censura o despido fulminante de un locutor de radio que trabaja para Grupo Radio Centro, propiedad de Francisco Aguirre. Toño Esquinca es el conductor del horario matutino en la emisora musical Alfa 91.3 de FM.

Él pone música y regala premios; maneja un beat-box con grabaciones de aplausos, abucheos, exclamaciones y más. Ésa es la muchedumbre. Él motiva, reflexiona y tiene muchos oyentes, lo que permite a la emisora vender muchos anuncios.

El popular comentarista planteó al micrófono que el Mundial de Futbol Brasil 2014 es un evento arreglado, un distractor social manipulado y manipulador, vinculó a México y a la agenda legislativa sobre las leyes secundarias de la reforma energética. Echó mano de su elocuencia para inferir tremebundo e internacional complot. Muy su opinión.

La muchedumbre a la que atiende, y de la que se atienden, lo sigue y apoya. Tiene más audiencia que los informativos del mismo grupo. No es nuevo, las emisoras musicales son líderes en audiencia. Como las revistas de chismes y espectáculos lo son sobre los diarios de información y opinión. Igual que los noticiarios de televisión no compiten, ni por asomo, con los niveles de televidentes que genera una telenovela o programa de comedia. Harta muchedumbre.

El locutor interrumpió su editorial porque fue llamado intempestivamente a las alturas de Grupo Radio Centro. Alcanzó a dejar sembrado en los oyentes una abrupta despedida, que se trasladó a las redes sociales y que vaticinaba que Toño Esquinca en Grupo Radio Centro se llamaba. Poco más tarde, cuando ya era tema en Twitter, Esquinca informó que volvería al micrófono, y así ocurrió.

Sin hacer más grande el asunto, el popular animador de radio dijo que había intereses económicos y comerciales que se debían respetar siempre. Pasado el susto, el espectáculo y el negocio continúan.

Grupo Radio Centro es el de mayor presencia en el Valle de México y uno de los principales a nivel nacional. Sus directivos manejan, con evidente éxito, su programación y comercialización, incluso se menciona a Grupo Radio Centro como potencial participante en la licitación para una de las dos cadenas nacionales de televisión abierta digital, que ya está en marcha.

Lo qué pasó entre el jefe y el locutor sólo ellos lo sabrán y a ellos compete.

El episodio permite mirar cómo manejan sus contenidos algunos concesionarios de frecuencias públicas de radiodifusión. Grupo Radio Centro edita (mutila) canciones que programa en sus emisoras si contienen, aun sea en inglés, palabrotas.

Éxitos sonoros de famosos como Britney Spears o Pitbull son pasados a cuchillo en Grupo Radio Centro para que sin dejar de sonar, y acumular audiencia, no perturben conciencias y oídos.

Si eso hace con hits musicales, ¿qué pasará con las noticias o las libertades imaginadas por la muchedumbre de sus conductores favoritos?