Reyes Haro Valencia/Director de la Clínica de Trastorno del Sueño de la UNAM

Gabriel Gutiérrez

Alrededor de 40 millones de mexicanos padecen trastornos del sueño, principalmente insomnio, por lo que éste ya es considerado un problema de salud pública. El doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica de Trastorno del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que “la situación es grave puesto que la tercera parte de la población ha vivido con alguno de estos padecimientos y no se ha atendido”.

El insomnio “es un trastorno del sueño que se caracteriza por dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes y en cada uno de ellos tener nuevamente dificultad para dormir y la sensación de sueño no restaurador que tiene consecuencias sobre el accionar diurno de las personas que lo padecen”, agregó.

Durante una sesión de educación médica continua con miembros de la Sociedad Médica de la Zona Oriente del Distrito Federal y área conurbada, auspiciada por Zeller Suiza, el doctor Reyes Haro explicó que en el insomnio pueden intervenir factores orgánicos y no orgánicos. “Los más frecuentes son los no orgánicos, que son los que tienen que ver con el estilo de vida, el llamado insomnio primario: estrés, preocupaciones económicas, problemas familiares, laborales, personales son los que hacen que la gente tenga dificultades para dormir”.

Aquí, continuó, “no hay ronquido, no hay movimiento de extremidades, no hay consumo de medicamentos ni comorbilidad psiquiátrica. Es el tipo más frecuente y cuando se detecta oportunamente es muy sencillo tratarlo”.

En cuanto al insomnio relacionado con el ronquido, el consumo de medicamentos, trastornos del movimiento, ansiedad, depresión, dolor, es decir comórbido a otras condiciones médicas,  aseveró que tiene que tratarse el insomnio junto con el padecimiento de base. “Hay que distinguir muy bien qué es lo que está causando la dificultad para dormir”, precisó.

Uno debe dormir un promedio de ocho horas diarias, pero existen diferencias individuales. “Habrá quien pueda funcionar bien con seis, habrá quien requiera nueve o más. Pero un buen indicador es cómo te sientes en el día, cómo amaneces. Si hay somnolencia, no has dormido el tiempo adecuado; si hay dolor, malestar, irritabilidad, problemas de tensión, necesidades de consumir algunas sustancias que te estimulen durante el día, bebidas con cafeína o fumar, todas estas medidas son indicadores de que no duermes bien”.

El otro indicador, prosiguió, “es cuánto duermes el fin de semana, si te levantas más tarde porque no tienes que hacer tus actividades laborales”. Pero lo que recomiendan la Organización Mundial de la Salud y las asociaciones especializadas es que un adulto en etapa productiva debe dormir al menos siete horas cada noche”.

Si el sueño está alterado, entonces el organismo se verá mermado y con ello la expectativa de vida o el surgimiento de algunas alteraciones, como hipertensión, problemas cardiacos y mentales, que se presentan con más frecuencia en personas que sufren trastornos del sueño, sin olvidar que tienen un alto riesgo de sufrir accidentes de tránsito porque les da sueño durante el día, se quedan dormidos y eso es un factor de riesgo muy importante a considerar.

El doctor Reyes Haro considera que a nivel social e incluso médico, está subvaluada la importancia que le damos al sueño. Hay desconocimiento en torno a ello y hasta ahora no se le ha dado importancia, no está incluido, como debe ser, en los programas de educación médica.

La alta prevalencia de los trastornos del sueño está generando la necesidad de conocimiento “y es por ello que nos interesamos siempre en la capacitación, en la educación médica continua, como Zeller Suiza, para hacerle llegar cada vez a más médicos, a más profesionales de la salud, el conocimiento de los trastornos del sueño y de la manera adecuada de tratarlos, por ejemplo con fitomedicamentos”.