La última década del Siglo XX y principios del XXI, han sido testigos de grandes tragedias marítimas. Los naufragios más recientes, no corresponden a petroleros, gaseros o plataformas marinas. En esta épica posible, la tragedia pasó de ser un problema de deterioro del medio marino, a una estela de cadáveres o cruces en el fondo del mar. Los accidentes de buques petroleros en los 70, 80 y 90, obligaron a la Organización Marítima Internacional (OMI) y sus organismos en ella insertos (como MARPOL/73-78, LDC/72), a tomar drásticas medidas, como la disminución de la edad de los buques, el uso de doble casco y cubierta intermedia.
La OMI concluyó que en promedio, el 80 por ciento de los accidentes marítimos se debían a errores humanos. Esto hizo que se capacitara a fondo al personal de a bordo, de tierra, navieros, operadores y autoridades, para que a la hora de tomar decisiones frente una colisión, abordaje, encallamiento y otros, que provocaran graves incidentes de contaminación, se respondiera de manera rápida e integral, sin dejar toda la responsabilidad al Capitán. Entonces, ¿Qué paso?
Veamos el caso más reciente: el transbordador o ferry surcoreano Sewol, de 20 años de edad que se fue a pique el 16 de abril del 2014 a las 0.10 horas. Zarpó de Incheon en esa fecha a la isla turística de Jeju con 476 personas a bordo, entre ellas 323 estudiantes de secundaria. Más del 80 por ciento de los 302 muertos y desaparecidos, procedían del Colegio Danwon en Ansan, al sur de Seúl.
El ferry al mando del capitán Lee Joon-Seok, zozobró pocas horas después y sólo 174 viajeros sobrevivieron. Joon- Seok, fue de los primeros en ponerse a salvo, ofreciendo una imagen de cobardía, lo cual rompe con la tradición de hundirse con su navío, acompañar el salvamento del personal, carga y unidad hasta el último momento. Un capitán que no cumple con este mandato, queda como cobarde e indigno de la estirpe marina. La reacción del gobierno sur coreano fue que el oficial será procesado legalmente por negligencia, según la Presidenta de Corea del Sur, Park Geun- Hye, cuyo Primer Ministro, Chunbg Hong- Won, se convirtió en la primera víctima política al renunciar. Los primeros estudios sobre la eventual causa del naufragio, arrojan que el buque iba sobrecargado para virar con rapidez ante una situación de emergencia o cambio de ruta y que estaba al timón un asistente de tercer rango, mientras el capitán estaba fuera del puente de mando. Al parecer, el asistente no conocía bien la ruta.
Su falta de pericia lo haría realizar un viraje brusco, provocando una colisión contra una roca o la carga se desplazara de modo violento hacia el costado, haciendo que el buque se desestabilizara, o ambas cosas. Se asegura que jamás se dio la orden de abandono a los pasajeros, sino de permanecer en el interior de sus cabinas. El capitán demoró la evacuación, al ordenarla 40 minutos después de la llamada de auxilio. El percance exhibió la carencia de equipos de rescate e inexperiencia de buzos en tareas de salvamento. Las primeras pesquisas indican que el ferry giró 45 grados sobre su eje antes de hundirse.
El navío tiene capacidad de 804 a 921 pasajeros y 1,200 toneladas de carga. No había sobrecupo en pasajeros pero sí sobrecarga aproximada de 3,600 toneladas: tres veces su capacidad, entre autos, camiones y contenedores, primeros en caer al mar al escorarse o ladearse el buque.
La sobrecarga eleva el centro de gravedad del barco, es decir, genera un grave problema de balance. ¿Y la naviera o dueños y directivos?
